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Datos históricos del monasterio de la Puridad y San Jaime
El Monasterio de La Puridad, en su primera advocación de Santa Isabel, es la primera fundación de Clarisas de Valencia y su Reino. Recientemente han sido publicados el primero y segundo volúmenes de su historia, en los que se hace un estudio sobre sus orígenes, desarrollo y demás particularidades de su vida a través de los siglos XIII al XVIII.
Actualmente se halla situado e la calle Convento de la Puridad nº 4, lindando con la Diputación Provincial, entre la Plaza de la Virgen y la Plaza Manises.

Altar mayor de la iglesia del Monasterio de la Puridad y San Jaime en un día que recibió la visita de la imagen de la Virgen de los Desamparados. En el centro está la Inmaculada Concepción, titular del monasterio y de la iglesia. A sus lados, San Francisco y Santa Clara.
Su fundación oscila entre los años 1239 y 1248. No es posible dar fechas exactas por carecer de documentos justificantes; por el mismo motivo tampoco se puede afirmar quienes fueron sus fundadores (aunque se dice que fue el rey don Jaime I de Aragón y Valencia) y sus monjas fundadoras, está la posibilidad que fueran un grupo de piadosas mujeres que vivían retiradas en una ermita y conquistada Valencia del poder de los moros, aconsejadas por los frailes franciscanos, abrazaran la forma de vida de Santa Clara, recibiendo la conveniente formación por monjas profesas, procedentes de Tarragona.

Los patronos del Monasterio: la Inmaculada Concepción y...
... San Jaime
Sí que es cierto que en 1239 se aprecian claros vestigios de que las damianitas, como solían denominar a las clarisas, de que a finales de ese año, el rey Conquistador hacía la donación a una tal Sor Cecilia de la Orden de san Damián –nombre tomado por el protomonasterio de santa Clara de Asís- de tierras y casas, donde más tarde en 1248, ante la Abadesa Tarina y Comunidad, se harían otras donaciones, implantándose allí el primitivo Monasterio de Santa Isabel.
Estaba situado en el poblado de Roteros, extramuros, al noroeste de Valencia, lindando con la Morería. Al ensanchar la muralla Pedro IV en 1356 quedó dentro de la ciudad. Durante 600 años tuvo única ubicación.
En 1251 existen aún documentos con la primera titulación de Santa Isabel, continuando así hasta finales del siglo XIV. En el siglo XV se le denomina de Santa Clara y posteriormente de Santa Clara y Santa Isabel.
En 1534 el papa Clemente VII, accediendo a las preces elevadas por la Comunidad, concedió el cambio de titular por el de la Purísima Concepción de la Sacratísima Virgen María, hoy llamado De la Puridad. El titular adjunto San Jaime, fue agregado el siglo pasado al establecerse la Comunidad en la Casa Palacio de la Real Cofradía de San Jaime Apóstol, actual morada en la que desarrolla su vida monástica esta fraternidad.
A partir de 1283 varios monarcas tomaron el Monasterio bajo su real protección, concediéndose muchos favores y altos privilegios.
El primitivo edificio monástico era de estilo gótico-mudéjar, de gran capacidad, como para dar cabida a más de trescientas monjas, así como su templo grandioso al que se le concedieron numerosos beneficios. Desde los comienzos se aprecia el progreso a nivel material y espiritual. Llegando a gozar de gran fama y celebridad.
Por este monasterio pasaron muchas damas de la nobleza valenciano-aragonesa, como también de todas las esferas sociales y de pueblos distantes de la geografía española.
En el siglo XIV, a partir de 1347, se constata a una tal sor Cecilia de Peralta (Navarra), de la cual se dan amplias noticias como mujer célebre y famosa: había cursado la “lengua latina, la filosofía y teología con excesiva elegancia…” Fue la admiración de los más sabios de su tiempo, no sólo por su ciencia, sino más aún por su virtud.
Los siglos XVI, XVII y mediados del XVIII, la comunidad llegó a ser muy numerosa, comprendiendo una serie de monjas de virtud acrisolada y extraordinaria que denominan “Venerables”. Del siglo XIX y XX, muy bien se podrían formar un hermoso ramillete de almas selectas.
Culto a la Inmaculada Concepción
Entre las glorias pretéritas del Monasterio, acaso la principal sea la de haber sido el primero en dar culto público y solemne, desde tiempos remotos, a la Inmaculada Concepción. En 1500 se fundó en su Iglesia, la primera Cofradía de la Inmaculada Concepción, en Valencia, en la que se inscribieron como primeros cofrades el Papa Alejandro VI y Fernando el Católico. La Inmaculada ha sido siempre para las hijas de este Monasterio, su mayor timbre de gloria.

Sala de conferencias
Monasterios hijos
Del Monasterio de la Puridad, salieron cuatro fundaciones:- En 1337 la del Monasterio de Santa Clara de Játiva (extinguido).
- En 1429, el de Santa Clara de Gandía, en su primera fase.
- En 1540, con pocos días de diferencia, el Monasterio de la Purísima Concepción, en Villareal (Castellón), y
- el de Nuestra Señora de Monte Santo en Villarluengo (Teruel) hoy extinguido.
Vicisitudes históricas
El siglo XIX fue víctima de las funestas consecuencias de la política de los tiempos, primero por la guerra napoleónica, que repercutió hondamente en el monasterio y en la comunidad; más tarde, los años desfavorables y de decadencia de la religión, a ritmo vertiginoso, vinieron a desembocar en las leyes imperantes de Mendizábal, sancionadas por la autoridad real; como consecuencia de ello, el grandioso y celebérrimo primitivo Monasterio de la Puridad, era suprimido en 1837, despojado de sus bienes, y el tesoro artístico llevado a los museos de Madrid y Valencia. Luego de derribado el edificio, sobre sus solares amplísimos se abrieron tres calles: Rey Don Jaime, Moro Ceit y Conquista, con las edificaciones correspondientes.
La Comunidad hubo de emprender su éxodo trasladándose al Monasterio de la Santísima Trinidad de la misma Orden y la misma Ciudad, donde permaneció 17 años esperando un nuevo amanecer. En febrero de 1854, las Hermanas supervivientes, hacían su traslado a la Casa Palacio de la Real Cofradía de San Jaime, mediante cesión y convenio por ambas partes. Este edificio, uno de los más antiguos del casco de la ciudad, muy cargado de méritos, es quizá el más interesante de la historia valenciana.
En el siglo XX, otra vez los acontecimientos políticos vienen a hacer sus estragos: tanto en el período de 1931 por la proclamación de la República, como luego en la guerra civil –año 1936-1939- las monjas participaron al vivo de sus dolorosas consecuencias: el Monasterio sufrió el abandono forzoso de sus ocupantes, el despojo total de sus muebles e imágenes, el archivo y los códices de inmenso valor histórico, la Iglesia y demás dependencias del Monasterio. La comunidad pagó su tributo a la patria con la vida y sangre derramada de tres de sus hermanas: ‘Mártires por Cristo’, entre ellas la propia Abadesa.
Actualmente la Comunidad está integrada por catorce monjas que desarrollan diversas actividades, mientras intentan vivir sincera y plenamente el ideal de Francisco y Clara de Asís, bebiendo en el manantial los valores del Evangelio.

En la paz del claustro
Bibliografía:
- Archivo del Reino
- Andrés Antón, Mª Pilar osc., "El Monasterio de la Puridad" Primera fundación de Clarisas en Valencia y su Reino.
