Preparando el encuentro de jóvenes Santiago 2009

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Encuentro de Voluntarios del EUROpean FRAnciscan Meeting. Del 1 al 5 de enero de 2009

Día 1. Llegada a León.

Después de un largo camino, que yo hice en dos etapas, con parada en Segovia, llegaba sobre las 18’15 a León. Allí estaban ya Salva y Manolo, con Mariví, Mari Ángeles y María Jesús. Poco a poco fuimos llegando todos al Albergue de las Benedictinas.

Aprovechamos para dar una vuelta por la ciudad y hacer tiempo para que llegasen todos.

Mientras unos fuimos a buscar aparcamiento para la furgoneta de la Bética, de tamaño considerable, otros fueron hacia el monasterio de las clarisas. La verdad es que fue toda una odisea encontrar sitio para aparcar, y al final, tuvimos que buscar un parking. La siguiente hazaña fue encontrar el susodicho monasterio. Fernando, Mariví, Mariaje y Mari Ángeles íbamos perdidos por la zona antigua de León, mientras el resto ya estaban celebrando la Eucaristía en el convento de las hermanas. Menos mal que Natalio salió en nuestra búsqueda, sino aun estamos dando vueltas. Llegamos pues al final de la Eucaristía.

Después de este lapsus. Pasamos todos al locutorio de las hermanas para la cena. Parecíamos diputados en la Cámara de los Lores sentados en dos hileras unos frente a los otros, mientras las hermanas iban sacando las viandas por la reja del locutorio. La verdad es que tenía su encanto, y fue un medio de ir creando un buen ambiente entre todos los presentes.

Después de la cena fuimos al Albergue donde tuvimos una reunión para presentarnos todos: españoles, italianos, ingleses, alemanes, austriacos, húngaros, albaneses… (creo que no me dejo ninguna nacionalidad), y explicar en qué consistía la experiencia. Fue el hermano Paolo Zenorini quien explicó el sentido de este encuentro preparativo de la actividad del verano: encuentro en la fe, en la celebración, en la fraternidad, en la multiculturalidad… en definitiva, un verdadero encuentro.

Después de repartir ciertas actividades para los días siguientes, nos fuimos a dormir. Un rato después llegaron Raquel, Alejandro y María, que casi llegan a Oviedo buscándonos. ¡¡Bueno, ya estamos todos… buenas noches y a dormir!! ¿¿A dormir dices?? ¡¡Con los ronquidos en estéreo, aquí no hay quien duerma!!, que se lo pregunten a Eider que tuvo que emigrar de cama. Son las cosas del camino.

Día 2. Visita a León y etapa hasta Astorga.

Poco a poco nos vamos despertando, y nos vamos poniendo a punto para comenzar el día. A las 9 de la mañana volvemos al convento de las clarisas, ahora ya sin perderse nadie. Salva dirige la oración de la mañana con salmos rezados en varias de las lenguas de los allí presentes, nos vamos acostumbrando a rezar en la lengua de los demás, signo inequívoco de que rezamos todos desde el Espíritu de Dios, que nos lleva a entendernos, y no desde nuestro propio espíritu.

Después volvemos a pasar al locutorio de las hermanas, donde nos han preparado un buen desayuno. Por la reja van apareciendo los cuencos con la leche, las cajas de bollos y otros alimentos. Entre bromas y risas vamos desayunando y, sin darnos cuenta, creando fraternidad entre nosotros. Son las cosas de Dios, desde la sencillez y la estrechez se encuentra uno con su hermano. Si hubiésemos tenido grandes mesas, manteles y amplitudes, seguro que no nos hubiésemos integrado tanto. Aprovecho para dar las gracias a las hermanas clarisas de León por darnos lo que tenían y acogernos con la calidad con que lo hicieron. Se nota que Clara y Francisco siguen siendo hermanos.

Después de guardar los coches en el patio del convento de los Capuchinos de León, que amablemente nos lo prestaron para este menester, nos vemos en el albergue con el delegado diocesano de pastoral juvenil, que nos da la bienvenida en nombre del obispo de León y de toda la diócesis. Después de un diálogo con él, Fr. Paolo nos introduce en el sentido evangélico de todo lo que vamos a realizar y nos lanza un reto: amar al hermano como signo del amor de Dios, pero no un amor abstracto, sino un amor que se muestre con gestos. Tenemos todo el tiempo del encuentro para ir llevándolo a cabo.

Tras este tiempo de oración y reflexión, a las 11,00 nos encontramos ante la catedral de León, maravilla del gótico español, allí nos espera Chusmi Martín, delegado de Enseñanza y Catequesis de la diócesis de León. Chusmi nos enseña la catedral no como turistas, sino como lo que somos de verdad: cristianos. Nos hace entender como toda la edificación es un gran libro de catequesis, nos introduce en la época y en el pensamiento de los que la construyeron, nos explica el sentido de las imágenes de las puertas, de las vidrieras, de los detalles del edificio, es todo un gran dedo que apunta hacia Dios; es una pena que mucha gente viene aquí y se queda mirando el dedo, pero no descubre a Dios hacia el que la catedral quiere apuntar. Gracias a Chusmi por introducirnos en el verdadero arte de la catedral de León, arte con alma cristiana.

Después de dar una vuelta por la ciudad y comer en el albergue, salimos camino de Hospital de Órbigo, no sin antes hacer una parada en el Santuario de la Virgen del Camino, patrona de León y del Camino. Allí rezamos a María y le cantamos una Salve, ¡que ella sea hoy y siempre compañera de todos los caminos de la vida(¡que falta nos hace!).

Cuando llegamos a Hospital de Órbigo dejamos los coches e iniciamos nuestra primera etapa pedestre del Camino de Santiago. Es pues tiempo de diálogo sosegado con unos y otros mientras caminamos. Llegamos ya de noche al albergue de Astorga. Tras ir a por los coches y después de instalarnos, salimos hacia el convento de las hermanas clarisas de dicha ciudad. El convento de Santa Clara está a los pies del monte en el que se asienta la capital de la Maragatería, y es un hermoso convento antiguo en el llano. Dentro del coro de las hermanas nos encontramos todos, ellas y nosotros para celebrar la Eucaristía; una delicia de lugar. La misa la preside hoy Fr. Anthony, y la celebra en inglés, Eider traduce en castellano y Paolo en italiano. Anthony, entre gracias y anécdotas nos envía un mensaje con gran calado, la presencia de Dios en nuestra vida, presencia que a veces es hasta casi palpable como cuando él tuvo un accidente en el que quedó literalmente colgado dentro del coche encima de un gran árbol, sintió de verdad la presencia de Dios y la paz que infunde cuando todo parece que acaba. Gracias Anthony por compartir con nosotros tus experiencias.

Después de esto fuimos al locutorio de las hermanas donde nos habían preparado una gran mesa con la cena. Allí cenamos, cantamos, bailamos y pasamos una agradable velada con las hermanas, entre ellas la hermana Serena que nos deleitó con su música y su voz.

Día 3. Camino de Vega de Valcarce hasta Cebreiro.

Gracias a Dios hoy las habitaciones eran de pocas camas, con lo que la Peña del Ronquido pudimos roncar a pierna suelta sin molestar a nadie.

A las 9 de la mañana estábamos ya en el convento de Santa Clara para rezar los laudes con las hermanas clarisas. Será Markus quien preside. Después de los laudes subimos al locutorio para el desayuno que las hermanas nos han preparado. Tras el desayuno, Manolo nos hablará sobre al motivación al trabajo de los voluntarios. Al acabar, nos despedimos de las clarisas agradecidos por su acogida y disponibilidad, y salimos camino de Vega de Valcarce, muy cerca ya de Galicia.

Llegamos con los coches hasta un lugar que no recuerdo el nombre y de allí, comenzamos la etapa que deja León para entrar ya en Galicia a través de Cebreiro. La etapa, aunque corta, fue bastante dura a causa del gran desnivel que se tiene que vencer. Pero valió la pena, los paisajes, las gentes, el mismo camino es todo ello una verdadera preciosidad; y, la verdad, realizarlo a principios de Enero, con tramos nevados y un frío considerable, tiene su encanto. Es un tiempo de cansancio y de agradecer la ayuda y la compañía, tiempo de compartir y de sentirnos hermanos con un proyecto común.

Llegamos a Cebreiro sobre las 2 de la tarde, con un tiempo bastante desapacible, mucha niebla, sirimiri, frio. Después de ir a por los coches, nos fuimos al albergue para comernos un buen trozo de empanada, que para eso estamos en Galicia. A la hora convenida nos fuimos a la preciosa iglesia románica de Cebreiro, para tener un tiempo de adoración al santísimo. ¡Oh, sorpresa!, no puede ser pues sólo tenemos una hora para poder utilizar la iglesia. Tampoco pasa nada, celebramos la Eucaristía e introducimos en la celebración algunos de los elementos que habíamos preparado para la adoración. Así lo hicimos, será Paolo quien presida la Eucaristía en esta iglesia tan marcadamente eucarística, no en vano en ella se produjo el milagro de convertirse el pan y el vino en carne y sangre materialmente gracias a la profunda fe de un sencillo labriego. Después de la comunión cada uno de nosotros presentó ante el altar un vasito de plástico con su nombre y un poco de tierra como signo de cada uno de nosotros que somos “vasijas de barro”, a continuación íbamos sembrando unas semillas de mostaza “que apenas se ven pero que cuando crecen hasta los pájaros anidan en ella” como signo de lo que Dios va obrando en nuestra vida, hecha de barro. Después recibimos una vela en forma de corazón, signo de la participación con la luz que es Cristo. Al final de estos signos recibimos una tarea, rezar los unos por los otros, y para acordarnos, cada uno recibe un vaso con su nombre y sus semillas, para que recemos por el que las plantó.

Terminada la Eucaristía bajamos a Villafranca del Bierzo al convento de las clarisas que nos han preparado la cena. En el patio anterior a la clausura las hermanas habían preparado unas mesas larga muy bien arregladas y con productos de la tierra. Gracias hermanas por vuestra preocupación por nosotros.

Tras la cena subimos a los coches y nos encaminamos hacia Santiago de Compostela. Cuando llegamos, los que pudieron se fueron ya a dormir, otros aún tuvimos un rato de reunión.

Día 4: Santiago de Compostela

A las 9 nos levantamos y nos vamos a la Iglesia del convento. Allí en el presbiterio nos acomodamos para la oración. Esta mañana tiene un carácter magyar, dirigida por Istvan y Didac, ambos húngaros. Tras la oración pasamos a desayunar. Poco después viene a saludarnos el hermano Paco Castro, guardián del convento de Santiago, quien nos da la bienvenida y la acogida en este maravilloso convento franciscano. Después de esto, salimos con José Manuel Bernárdez ha dar una vuelta por la ciudad. A las 12,45 nos vamos encontrando en la catedral para ver volar el famoso “botafumeiro”, espectáculo único en el mundo y que no nos podemos perder. Después continuamos el recorrido por las calles de Santiago.

Por la tarde, y después de descansar un ratillo, preparamos la Eucaristía y la celebramos. La preside el hermano Roberto. Esta Eucaristía fue uno de esos momentos especiales que siempre se dan en toda experiencia, las palabras de Roberto, los cantos, el compartir, todo fue creando un verdadero sentido de fraternidad, de encuentro, de calentar los corazones para anunciar que Cristo es amor, paz, alegría, fraternidad. Fue, personalmente, el momento más intenso de la experiencia. Tras la Eucaristía, y con los corazones henchidos nos fuimos por las calles de Santiago a proclamar el Evangelio, lo hicimos a través de la música y del testimonio. Estuvimos en varias plazas de la ciudad, y por las calles. La gente nos observaba extrañada, unos se unían a nosotros otros pasaban de largo; unos agradecían nuestra presencia evangelizadora, otras nos tenían por colocados. Incluso hubo quien derramos sus lágrimas al vernos y oírnos. La verdad, la verdadera evangelización, cuando rompe los muros de la seguridad y del miedo, no deja indiferente a nadie.

Después de esta experiencia de evangelización itinerante, nos fuimos todos juntos a la catedral donde X canónigo de esta catedral nos enseñó este maravilloso edificio románico, único en España y orgullo de los gallegos (ya pueden). Fue una visita excepcional, sólo para nosotros; y nos enseñó todos los rincones de la catedral; incluso pudimos tocar la arqueta que guarda los restos del Apóstol Santiago. Después de la visita a la catedral, volvimos al convento para cenar. Después de la cena, los hermanos de la Provincia de Santiago nos prepararon la tradicional “queimada”. Tras tomar un trago de queimada, y así entrar en calor, nos dispusimos para un rato de diversión, diálogo y revisión. En primer lugar, un grupo de hermanos nos hicieron una representación de unas danzas africanas, inventadas por ellos. Después ya nos pusimos más serios y comenzamos a compartir lo que había supuesto la experiencia de la evangelización itinerante. Fue interesante lo que cada uno fue diciendo de su propia experiencia, lo claro es que no nos dejó indiferentes, mereció la pena. Tras este compartir nos fuimos a dormir. ¿Cómo que ha dormir? ¿Quién fue a dormir?. Donde nos fuimos fue a la cantina, eso sí en silencio. Alejandro iba calentando el agua y sirviendo infusiones; además íbamos tomando galletas y otros alimentos que, de forma milagrosa, iban apareciendo por allí. Al final éramos un buen grupo de gente que apurábamos estos últimos momentos del encuentro. Todo acabó cuando Raquel preguntó aquello de…¿sabéis que hora es? Todos miramos el reloj y exclamamos…¡Dios mío, si son las tres! Todos a dormir que mañana tenemos que viajar.

Día 5.

Cada grupo fue levantándose, desayunando y saliendo a sus respectivos lugares de destino. El Encuentro de Voluntarios para el EUROFRAME había terminado, con un buen sabor de boca, y el corazón esponjado. Ha vuelto a suceder el milagro, cuando nos olvidamos de todo y nos centramos en lo importante, el corazón se esponja: Dios, la oración, los hermanos, la sencillez. Después de 800 años las intuiciones de Francisco siguen siendo la clave de una vida con sentido. Gracias Señor por este encuentro.

Fr. Fernando Hueso, ofm.