Encuentro de los Equipos de Pastoral Juvenil y Vocacional de España y Portugal (primera semana)
El pasado día 3 de noviembre y con la asistencia de los hermanos Manolo Buiza (Bética); Pedro Santos (Portugal); Pedro Botía (Castilla); Luis Rufino Quintana (Castilla); Rafael Villoslada ( Granada); Luis Enrique Arrieta (Valencia); Gerardo Sarapura (Cataluña) y Patxi Bergara (Arantzazu), dimos comienzo al encuentro con el Hno. G. Bini con el objetivo de ver nuestra realidad.
El Hno. G. Bini fue el encargado de comenzar en Rwanda en el año 1982 el proyecto Africa y más tarde y tras servir por seis años como Ministro General a los hermanos, dio comienzo junto a otros hermanos a la fraternidad de Palestrina (Italia), que junto a las fraternidades de Estambul y Bruselas, forman una entidad nueva dependiente del Ministro General y donde ya han aflorado las primeras vocaciones. La entidad es una provincia no ligada a un espacio geográfico sino a la misión del diálogo con el hombre de hoy y con la nota de la itinerancia.

Primera intervención del Hno G. Bini
ELEMENTOS FUNDAMENTALES
La primera reflexión, en todo momento salpicada de vivencias y experiencias, trató sobre los ELEMENTOS FUNDAMENTALES QUE HAN DE CONFIGURAR UN NUEVO PROYECTO.
1.- Que haya un ideal claro y que pueda realizarse. El proyecto para ser comunicado ha de ser amado con alegría. Alegría y gusto por nuestra vida.
2.- Una modalidad de realización clara, por etapas, no cerrada sobre sí misma. Es preciso crear un ideal que me guste con modalidades nuevas, no cerradas.
3.- Un pequeño grupo de hermanos apasionados que crean en este ideal realizable. Es preciso contar con hermanos que arriesguen.
4.- Un poco de perseverancia y fidelidad. La espiritualidad bíblica es la espiritualidad de los pequeños principios.
La novedad del proyecto radica en poner las estructuras a favor de las personas, con dos prioridades suficientemente clarificadas: la vida de relación con Dios y la vida de fraternidad.
La primera itinerancia es la itinerancia de la confianza en Dios. La fe es camino. Muchas veces no está claro ni cuándo comenzamos a caminar y menos aún la tierra prometida.
Necesitamos partir con el espíritu de dejarnos sorprender por las sorpresas que Dios quiera darnos. Incluso hay que estar dispuesto a no ver la tierra prometida. En este camino no podemos tener prisa.
Nuestra situación es de crisis, y por lo tanto de discernimiento. Y la crisis es Gracia. Necesitamos Espíritu de fe.
Renovar la relación con Dios: Es verdad que en los últimos años por lo menos en el área de Europa hemos intensificado nuestros horarios de oración, pero cabe el peligro de que nuestra oración tenga más de estructura que de relación.
Renovar nuestra relación con los demás. Muchas de nuestras relaciones son enfermizas de aislamiento. Hemos de pasar de la vida en común a la comunión de vida. Los hermanos en la fraternidad se ven muy poco, por lo general, durante la jornada.
Renovar nuestra relación con el mundo. Estamos muy cerrados. Es verdad que por lo general el franciscano es muy cercano a la gente, pero también es cierto que no aprovechamos este don.
Es del todo necesario que recuperemos la jerarquía de valores: Todo aquello que no me permite encontrarme y orar con los hermanos de mi fraternidad ha de ser revisado y resituado llegado el caso.
El día 4 de noviembre se incorporó al grupo el Hno. Antonio Jiménez proveniente de la Provincia de Murcia.

Segunda exposición del Hno G. Bini
LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA MISION EVANGELIZADORA Y DIÁLOGO SOBRE CUESTIONES PRÁCTICAS.
Lo vemos si consideramos la vida de Francisco y de la misma manera si consideramos nuestra vida. En un primer momento hay un encuentro y una llamada, y la llamada es para enviarnos haciéndonos discípulos y apóstoles. Esto en Francisco resulta claro. Se dan sucesivos encuentros con el Señor a través del encuentro con el leproso, del encuentro con la crucificado de San Damián y del encuentro con la Palabra que es palabra de envío. Su vida es itinerancia, pues la fe siempre nos desestabiliza. Francisco escucha la Palabra y luego él mismo se hace palabra.
Ponerse a la búsqueda de Dios es la primera itinerancia: primero se mueve el corazón y luego los pies. Así pues la primera itinerancia es al interior de uno mismo en la dinámica de la fe. Así pues, si tienes fe en el corazón, la itinerancia exterior es la consecuencia.
La medida de la misión no es la necesidad de la gente sino la dinámica misma de la fe. Así pues el camino misionero es exigencia de fe, antes que necesidad de la gente. La misión fortalece la fe y viceversa. (Redentoris Missio 11/ VC. 78). Quien ha encontrado a Cristo no puede retenerlo pues la misión es exigencia de amor. Esto es parte central del Misterio Pascual, así que la espiritualidad del Nuevo Testamento es centrífuga: "Id a todo el mundo". Es una espiritualidad del salir al encuentro de los demás.
A veces da la impresión que nosotros en particular nos hemos quedado fuera de la historia, pues mientras el mundo cambia a gran velocidad, nosotros seguimos haciendo lo mismo en los mismos lugares de siempre sin cambiar nada. No salimos al encuentro de la gente y del mundo. Si no hay en nuestra vida este movimiento centrífugo, significa que nuestra fe es frágil, o bien tenemos demasiado miedos o bien hay un sedentarismo de conveniencia y adaptación. (2R6)
Las sucesivas reformas de la Orden han tenido siempre tres elementos fundamentales: eremitorios (renovar la fe), misión y simplicidad de vida. Las primeras generaciones franciscanas no estaban vinculadas a instituciones locales, sino que eran muy libres yendo de un lugar a otro por los caminos de Europa. Conocer la historia puede ayudarnos a retomar estas formas más libres. Francisco y Clara crearon nuevas formas de vida religiosa frente a la estabilidad monástica. Nosotros hoy no podemos ser creativos sólo retocando. No podemos hoy transformar nuestra realidad si no hay fuego dentro. Muchos de los problemas de misión en realidad lo son de vocación y más en el fondo de fe. Volvemos al primer enunciado de que la fe refuerza la misión y la misión refuerza la vida consagrada (VC.78), dándole nuevo entusiasmo y motivaciones.
DIÁLOGO SOBRE CUESTIONES PRÁCTICAS.
1. La visibilidad de la misión. El signo necesita hablar o no es signo. Qué signos son hoy válidos? Qué signos habría que crear?
2. Formas de itinerancia. Capacidad para el encuentro con la gente desde la simplicidad franciscana y en fraternidad.
3. Cómo adaptar las estructuras? Estructuras fraternas, las que me vinculan con el mundo, las estructuras de oración.
4. Nuevas mediaciones para encontrar a las personas de hoy según nuestro propio medio. Cómo hacernos presentes en medio de la gente?
5. Nuevas presencia diferenciadas. La vida nace de la diversidad. Trabajamos muy poco colaborando entre las fraternidades.
6. Itinerancia y riesgos de la misma. Cómo inventar una itinerancia que nos permita encontrarnos con los jóvenes y con las personas alejadas?
7. Reconciliar profetismo y comunión. Estos hermanos necesitan un espacio común por sus intereses comunes.
8. Reconciliar misionariedad y hospitalidad.
