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La Pascua en Chelva

OTRA MANERA DE CELEBRAR LA PASCUA

Buscando, buscando me llegó la noticia de que en "Chelva" se celebraba una Pascua con los Franciscanos que podía estar bien, así que me organicé para poder ir y realmente resultó una experiencia maravillosa. Os cuento:

Un lugar tranquilo, en la montaña, sencillo, muy sencillo y con personas totalmente diferentes y desconocidas muchas de ellas, pero todas con muchas ganas de encontrar a Dios, de encontrarse consigo mismos y, sobre todo, de revivir que Jesús murió y muere por nosotros y que ha resucitado, que VIVE y que nos ama y quiere que le sigamos, que estemos realmente vivos, felices y que transmitamos a los demás que El sí da sentido a nuestras vidas.

Se trataba simplemente de dejarse llevar por el Espíritu, convivir día a día, momento a momento preparando las celebraciones entre todos y así poder después vivirlas más intensamente. También compartíamos algunos momentos con las personas del pueblo, que aún lo hacía más enriquecedor. Cada uno ofrecía lo mejor de sí mismo y el ambiente era de paz, de servicio, de alegría..., a fin de cuentas era una fraternidad franciscana. Es cierto que los Franciscanos que allí llegaron supieron transmitir muy bien la espiritualidad franciscana, cosa que me fascinó.

San Francisco de Asís predica a las avesCasi al final de los tres días tuvimos la ocasión de compartir y expresar nuestras experiencias y todos coincidimos en que había sido una Pascua "especial" y que todo no se quede ahí, así que nos ilusionamos algunos con formar parte de un grupo ya existente en Valencia para poder seguir compartiendo nuestra Fe y poder seguir juntos haciendo camino. También nos ilusionaba hacer un viaje a Asís que espero se haga realidad.

La Vigilia Pascual fue una hermosa fiesta, una fiesta especial, fiesta de la historia de la salvación, fiesta de la luz, del agua, de la alegría, en definitiva del amor. Por supuesto, terminamos cantando y bailando la Resurrección y después un magnífico chocolate.

¡Ah! Y la despedida el domingo fue una gran oración. Estaba amaneciendo y mientras los más responsables terminaban de dejar todo a punto surgió espontáneamente una continua alabanza a nuestro Padre y cantando "Bendecid al Señor" inventábamos oraciones dando gracias por todos los momentos, personas y circunstancias que habían rodeado esos días.

A veces se tiene miedo de vivir experiencias tan maravillosas pues luego, cuando vuelves a la cruda realidad, piensas que todo esto se va apagando pero sorprendentemente, el Espíritu nos ha unido y seguimos "resucitados" y conviviendo cuanto podemos.

Además se tuvo la genial idea de celebrar aún más la Pascua y hacer un VIA LUCIS caminando por una montaña cerca de Tormos (Alicante). Así que rápidamente nos pusimos manos a la obra, repartimos las catorce estaciones de la Resurrección de Jesús y cada uno lo preparó como el Espíritu Santo le inspiró, pues no había tiempo para más y comenzamos a invitar a todo tipo de gente, mientras otros exploraban cuál sería el mejor camino para la excursión. Y resultó una maravilla: un buen día, un paisaje precioso, que ya por sí sólo invitaba a la oración, un buen grupo de personas, treinta más algunos niños, personas muy diversas pero con una misma Fe, y un ambiente estupendo. Subíamos tranquilamente la montaña y nos íbamos deteniendo en cada estación con una pequeña lectura del Evangelio de la Resurrección, una reflexión que cada uno había preparado y por último una oración. También cantábamos y terminábamos encendiendo un cirio como símbolo y cantando "ALELUYA".

Después, una merecida comida de bocadillo y por último. en una explanada entre pinos, culminamos dando gracias a Dios y celebrando la Eucaristía.

¡Bonita manera de seguir celebrando la Pascua! Fue tan bonito que quedamos emplazados a celebrar el próximo Via Lucis en el 2003.

Mari Carmen Pagán