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La Pascua en Chelva 2007
... Y llegó la Semana Santa y un año más fui
a celebrarla a Chelva, al convento franciscano. Ya son muchos los años
que voy, pero nunca será una Semana Santa más, no. Es
la Semana Santa en Chelva.
El Jueves Santo la alegría de volverme a encontrar con compañeros
que solamente nos vemos en estas fechas; pero también la alegría
de acompañar a personas que es su primera Semana Santa en este
maravilloso lugar. Nos presentamos todos y recibimos el folleto con
el sentido de cada día, las reflexiones correspondientes, oraciones
¡un gran material! Y mucho para reflexionar y meditar, lleva por
título:”Tu rostro buscaré, Señor... no me escondas
tu rostro”. Me gusta el título porque en este lugar se ve el
rostro del Señor, El sale a tu encuentro. Pero ahora vamos a
acompañarlo en sus últimos días.
Formamos grupos para repartirnos las actividades correspondientes a
las distintas celebraciones. La primera celebración es el Lavatorio
de los pies. Y este año, ¡han sido los pies! Todos los
años, al ser un grupo numeroso nos han lavado las manos, pero
este año sí que podemos decir que han sido los pies y
yo ya he notado el primer ejemplo que me da Jesús, pero también
un gran cariño ¡cuánto amor se puede dar lavando
los pies! Concluida la celebración se traslada el Santísimo
al coro, al monumento, que previamente ha sido muy bien adornado por
el grupo correspondiente. Esa noche participamos en el pueblo en la
Hora Santa y la Procesión.
El Viernes Santo por la mañana con la gente del pueblo, vamos al Vía Crucis que fue, como todos los años, en el Calvario. Por la tarde la Pasión del Señor, con la Liturgia de la Palabra, la Oración Universal y la Adoración de la Cruz. ¡Ay, la Adoración de la Cruz! ¿Qué puedo decir? Nada. Sólo sentir... y escuchar el silencio... y notar el corazón... y amar... y llorar... y decir perdón... y sentirme insignificante... y recordar... y llorar... y sentirme amada... y sentir la misericordia! La adoración de la cruz! La novedad de la comunión fue un gran pan redondo. Después de cenar se llevó la cruz y a Cristo hasta las cuevas donde se dejó encima de un altar. Por el camino se leyeron varios pasajes de San Juan. Al volver de las cuevas al convento empezó a llover y la emoción y la tristeza fueron aumentando. Toda la noche estuvo lloviendo.
El Sábado Santo se estuvo preparando la Vigilia Pascual, ese día iba a venir la gente del pueblo, aunque el tiempo no acompañaba mucho, llovió todo el día. Pero poco a poco ¡la Iglesia se fue llenando! Vinieron todos los amigos del pueblo que a lo largo del año nos ayudan en los trabajos del convento. La Vigilia fue bonita, emocionante...comenzó con el fuego, el Cirio Pascual; la Liturgia de la Palabra; la Liturgia Bautismal donde recibimos con un ramo de tomillo un gran chapuzón; y la Liturgia Eucarística. Ximo empezó a tocar la campana hasta que la dejó mareada. Terminamos la celebración con la gran alegría de la resurrección y una gran fotografía de todos juntos incluidos los del pueblo ¡faltaría! Y lo rematamos tomando una xocolatá con bizcochos. Cuando se fue la gente del pueblo seguimos cantando y bailando porque la ocasión lo merecía.
... Pero no ha sido una Semana Santa más en Chelva, no. Ha sido un acompañar a Jesús hasta la cruz; un verlo sufrir, ver la injusticia, la incomprensión, el abandono y ver callar y reclinar la cabeza hasta morir, pero morir por amor, por haber amado. Y quedarse junto a la cruz, como María Magdalena y tener la esperanza de volverlo a ver ¡Sí!, porque sólo la misericordia del Padre puede hacer que volvamos a renacer.
Y esta es la Semana Santa en Chelva, que a pesar de los muchos años que voy a vivirla me sigue poniendo los pelos de punta.
Marisa Rodríguez.

Jueves Santo. Lavatorio de los pies.
Otro de los asistentes escribe:
Esta Pascua nos juntamos en Chelva un grupo de personas que ya nos conocíamos bastante, éramos casi todos los mismos que nos vamos juntando los fines de semana, además de estupendos fichajes de última hora, así que el ambiente era muy de andar por casa. Empezamos echando de menos a bastante gente y recibiendo noticias de los que luego se irían sumando conforme avanzaban los días.
Dicen que la Pascua es el paso del Señor y si lo digo en este tono es porque la mayoría de las veces estos días son por lo general unos días de profundizar un poco más en oración y de convivencia y de encuentro con las personas, lo cual no está nada mal. Sin embargo creo que esta Pascua ha sido un regalo que ha significado un profundo encuentro con las personas y con el Dios de Jesús, el Dios de la infinita ternura y misericordia, el Dios que rompe nuestros esquemas y se arrodilla ante cada uno de nosotros.
Esto último lo empezamos a vivir el Jueves Santo en la celebración, después por la noche bajamos al pueblo y participamos en la oración y en la procesión. El tiempo amenazaba lluvia pero aguantó lo suficiente como para no tener que sacar el paraguas.

Viernes Santo. Vía Crucis
Durante estos días, poco a poco nos hemos ido enganchando cada vez más en una dinámica de oración, los materiales y las dinámicas ayudaron bastante, a pesar de la lluvia, a pesar de rezar con paraguas, se creó un clima de profundo silencio y respeto. Creo que la experiencia más común es que Jesús nos ha mirado desde su cruz, como nos ha mirado desde siempre, con infinita ternura y cariño, su fuerza es la debilidad y su poder la misericordia y la ternura, y ante esto solo podemos hacer una cosa: arrodillar el corazón, adorar y dar gracias.

Domingo de Resurrección. Fuego y cirio pascual
Así que doy gracias: gracias por cada uno de vosotros, por los que estabais y por los que echamos de menos, gracias por los materiales y las dinámicas que algunos se han currado; gracias por lo bien que han respondido los nanos y por lo que nos han hecho participar; gracias por el privilegio de asistir a la acción de Dios en vosotros. Sé que los procesos siempre son personales y por lo tanto intransferibles e irrepetibles, que somos piezas de artesanía modeladas por un alfarero, no estamos hechos en serie, ni somos copias ni imitaciones, a cada cual se le llama de manera diferente y precisamente ser testigo de eso ha sido un regalo. Gracias por la gente de Chelva que subió a las celebraciones; gracias por ese vía crucis que los más peques leyeron con una tremenda seriedad, gracias por esa procesión de subida a las cuevas y porque el tiempo aguantó lo suficiente, gracias por el grupo de cantos y los grupos de trabajo, gracias por la "actuación estelar de Juanito Valderrama y Xelo Abril"; Gracias por todos vosotros. Gracias porque Jesús ha pasado y no por fuera sino por dentro. En definitiva: Gracias.
