Portada > Actividades >

Esta actividad se comenzó abriéndola a todos los que quisieran realizarla. Luego se pensó que sería bueno hacerla entre los alumnos de los colegios franciscanos de Valencia. Y comenzó a presentarse como una convivencia fin de curso en un lugar especial. Abrió el fuego el colegio de Ontenyent y luego el de Carcaixent. Los colegios de Pego y Cocentaina no lo han realizado hasta el curso 2009-2010.
También ha habido un campo en las fechas: primero se pensó realizar a final de curso. Esta opción era buena por no interrumpir los estudios, pero resultaba que al llegar ya en temporada alta en todas partes se tenían que hacer colas interminables: en Asís, en Roma, Florencia, Pisa.
Por fin se ha optado por realizarlas en la semana de Pascua que en la Comunidad Valencia es tiene vacación escolar.
También ha habido un cambio en cuanto a los alumnos a los que se ofrecía: se comenzó por ofrecerlo a los de 1º de bachiller y en la actualidad se ha pasado a invitar a los de 4º de la ESO.
Quedan en las web de los colegios abundante información y fotos de las Convivencias en Asís realizadas en los distintos cursos. En la web del Colegio San Antonio de Carcaixent puede encontrar noticias desde el curso 2001-2002. En un índice de materias a medio hacer se nos facilita los enlaces para cada curso.
Convivencia en Asís 07
El testimonio de Jose, novicio franciscano de Valencia, nos sitúa en lo que ha podido suponer, no únicamente para él, sino para muchos de los participantes en esta experiencia lo vivido en Asís y sus alrededores. Aquí vamos a narrar sucintamente lo realizado.
Como teníamos anunciado, el 18 de agosto salíamos para Asís un grupo con la intención de peregrinar a los lugares franciscanos. Por suerte, todavía se conservan muchos de los rincones que visitó y disfrutó Francisco de Asís. Nuestra intención era, por tanto, no ir de turismo, sino realizar una experiencia de Dios a través de nuestros hermanos Francisco y Clara de Asís.
Al llegar a Asís fuimos acogidos por el hermano Cornelio, franciscano residente en Santa María de los Ángeles, y por su inestimable ayuda pudimos situarnos en la casa. Tras descansar, fuimos a dar un paseo por la ciudad y visitamos Santa Clara y San Rufino. En la primera nos pudimos encontrar con el cuerpo de la santa y también con el crucifijo de San Damían que habló a Francisco. En aquel paseo nos encontramos con otro grupo franciscano proveniente de Santo Espíritu.
Al día siguiente iniciamos nuestro itinerario marcado: en la mañana visitamos la basílica de San Francisco. Nos atendió estupendamente el hermano Santiago, quien nos explicó con mucho detalle el sentido y significado de las iglesias superpuestas, las pinturas que las cubren y la importancia para el franciscano de hoy de aquel lugar.

En la tarde nos acercamos a Santa maría de los Ángeles. Allí, de nuevo el hermano Cornelio nos acogió y nos explicó la vida de San Francisco para situarnos en el lugar que estábamos visitando. Sin duda, fue de los más importantes e intensos de estos días. No en vano, ahí fue donde se gestó prácticamente todo: la primera y segunda Orden vieron su luz ahí. Tras la visita celebramos la eucaristía en una capilla muy acogedora, y regresamos a Asís.
El día 21 teníamos previsto salir a Greccio y Fonte Colombo. Así fue. Un día muy intenso, primero en Greccio, donde rememoramos aquella representación del Belén hecha por Francisco en el contexto de una eucaristía; y el no menos retiro de Fonte Colombo, donde escribió la segunda regla y sufrió una operación dolorosísima. Los lugares en sí mismos tenían una belleza impresionante. Ni qué decir tiene que, acompañados de estas ermitas y santuarios, hacían de aquellos parajes algo idílico.
Otro lugar no menos idílico y espectacular fue el eremitorio de “Las Cárceles”. Allí fuimos al día siguiente, pero en esta ocasión a pie, pues dista de Asís unos cuatro kilómetros. Poco espacio, pero ¡qué pendientes! Una vez arriba, a disfrutar del lugar: austero, sencillo, silencioso a pesar de tantos visitantes, conservando el sabor a oración y penitencia de aquellos compañeros de Francisco y de él mismo. La comida la realizamos en el mismo eremitorio, incluso pudimos compartir algo de lo que llevábamos con dos chicas de Padua, hambrientas y abandonadas a la providencia. La eucaristía en el bosque fue algo pasada por agua, pero muy bonita.
Y si creíamos que ya nos habíamos sorprendido suficientemente de los bosques y de los lugares inverosímiles por los que Francisco se retiraba en busca del silencio, La Verna. Este monte siempre sobrecoge por el significado espiritual para todo franciscano y por la belleza y magnificencia de sus bosques. A pesar de salir un día lluvioso, hicimos frente al mismo sin mayor problema, gozando de los rincones de aquel convento y disfrutando tras la eucaristía de unos momentos de sol impagables. También pudimos participar en la “Procesión de las Llagas”, en memoria de la estigmatización de San Francisco.
Y el último día, San Damián. La capilla, con el convento donde vivió Santa Clara, construido por el mismo Francisco, hizo de aquella visita, una experiencia más de lo que es la sencillez y la hondura del Espíritu de Dios en la vida de quienes se dejan hacer por Él.
En cada uno de los lugares, la hermana Amelia, Franciscana de la Inmaculada, y le hermano Cornelio, nos situaban con precisión en el lugar, y luego de la explicación, cada cual visitaba los lugares con respeto y en silencio.

Como complemento a lo escrito, decir que la marcha de la casa fue a las mil maravillas. Estábamos en una casa de autogestión, y debíamos hacernos la comida, limpiar, etc. Los equipos creados en Valencia para gestionar cada una de estas tareas funcionaron perfectamente, y la colaboración del resto de la gente fue inmejorable.
El último día, antes de tomar el autobús, un último regalo: una celebración en la misma tumba de San Francisco. Fue un broche final a esos días tan intensos que concluían de igual manera: dando gracias a Dios por todo lo bueno que nos había proporcionado durante toda la peregrinación, y agradeciendo finalmente al hermano Antonio, franciscano conventual, su gestión para poder celebrar en este último momento junto a nuestro padre y hermano Francisco.
Todos nos hemos venido tocados por dentro. El Espíritu de Dios
y Francisco se ha colado en nuestra historia, y eso deja una huella difícil
de borrar. Tú también la puedes tener. El próximo
año se organizará de nuevo esta peregrinación, en
la segunda quincena de agosto. Las fechas se precisarán más
adelante, y el contacto lo tienes en este correo electrónico:
jcmoya70[ARROBA]gmail[PUNTO]com o en este teléfono: 666.933.251
José Cuadros nos cuenta cómo vivió esta convivencia. Puedes seguir los lugares visitados a través de los pies de las fotos.
También puedes encontrar el testimonio de una persona que ha participado en una Convivencia en Asís.
Al margen tienes enlaces para ver testimonios de años anteriores.
