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REVIVIENDO A FRANCISCO DE ASÍS

Las "casualidades" de la vida me llevaron a encontrar en Internet una noticia que me llamó la atención, "Los Franciscanos de Valencia organizan un viaje a Asís". 

Siempre me ha gustado utilizar mis vacaciones para realizar algún viajecillo con sentido, es decir, no simplemente ir de turista con cámara de fotos, sino descubrir a Dios en aquellos lugares en que por la historia se nos ha manifestado de manera especial a través de tantas y tantas personas, Asís era y es una de esas ciudades tocadas por Dios a través de Francisco, así que se lo comenté a un amigo franciscano para que me informara un poco, él no dudó en instarme a que fuera al viaje, pero no hizo falta que me animara demasiado porque ya me empezaba a ilusionar aquella peregrinación.

Todos sabemos que las ganas e ilusión por algo no siempre se pueden hacer realidad y a punto estuve de no poder ir al viaje por motivos de trabajo, pero al final después de hacer carambolas con los días de vacaciones, aparecí el 15 de Agosto con mi mochila y mi guitarra ante un autobús lleno de gente a la que no conocía de nada.

Durante doce días tuve la suerte de conocer a mis compañeros de viaje, de compartir con ellos trabajo, oraciones, Eucaristías, cantos e infinidad de anécdotas que hicieron de aquella peregrinación algo muy especial. Además de Asís recorrimos algunas de la Fuentes en el Valle de Rieti, no me extraña que Francisco amara tanto la naturaleza por que en su vida tuvo el privilegio de disfrutar de verdaderos paraísos naturales como el Eremo delle Carceri, Greccio, Poggio Bustone o La Verna.

Todavía estoy saboreando el viaje a Asís y estoy convencida que dará para mucho. Esta peregrinación ha sido como una luz en el camino, me fuí a Asís incómoda con mi vida, un poco agobiada por algunas cosas de mi situación personal. Cuidé y preparé el viaje y me reconcilié. El viaje fue agotador físicamente hablando, pero interiormente ha merecido la pena. Descubrir un poco más la espiritualidad franciscana ha sido como una inyección de energía. Descubrir a Francisco me ha animado, ilusionado, alentado a levantarme del sofá, dejar de quejarme sobre infinidad de cosas y situaciones y ponerme manos a la obra y es que de vez en cuando son necesarios estos momentos para cargas pilas.

La minoridad, la letizia (alegría interior en italiano, por si alguien lo confunde con la prometida del príncipe), el leproso, San Damiano, la Porziuncola... son palabras que han adquirido un nuevo y profundo significado en mi vida, suenan a camino, suenan a proyecto.

Asís me ha abierto los ojos y los oídos, pero sobre todo el testimonio de Francisco ha ayudado a que mi corazón se haga de nuevo blando, con muchas ganas de buscar y encontrar a Dios.

Juani Castaño Escorihuela

San Francisco limpiando a un leproso. La escultura se encuentra en Rivotorto.