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Campo de Trabajo en el convento de Chelva 2010

La semana del 16 al 22 de agosto de 2010 estuvimos un grupo reducido de personas en el convento de San Francisco de Chelva. No era un campo de trabajo más, pues no estaba programado. Más bien, esta semana surgió sobre la marcha y sin pretensiones de conseguir ningún objetivo de trabajo. Simplemente nos reunimos a trabajar, a rezar y a disfrutar del lugar.

De lunes a viernes la semana fue muy sencilla, teniendo un horario bastante flexible y aprovechando el día para realizar algunas tareas en la casa y el huerto que se hacían necesarias. El fin de semana fue otro cantar. Sin pretenderlo, fue a principios de julio cuando decidimos realizar la jornada de puertas, y no contentos con eso, decidimos organizar una mesa redonda en la que diésemos a conocer el valor de las cuevas para el pueblo de Chelva.

Reparando fuerzas tras la limpieza de la iglesia

El viernes ya estuvo en función de las puertas abiertas y el sábado fue un día de mucho trabajo, también de mucho compartir y disfrutar. A las17,00 horas daba inicio la mesa redonda. El título de la misma era “Las Cuevas: valor a potenciar”. Componían la mesa Fr. Fernando Hueso, que habló del por qué de la observancia en el seno de la orden franciscana; D. Juan José Ruiz, quien nos expuso minuciosamente desde el punto de vista arqueológico el valor de las cuevas y del convento; D. Jerónimo Torralba, que ilustró los distintos tipos de arquitectura claustral para valorar y encuadrar la de nuestro convento; y Dª Miguela Cañigueral que, como miembro de la Fraternidad Franciscana de Chelva, habló sobre el valor espiritual que tiene y puede tener este lugar.

Presidencia de la mesa redonda

Si al principio no eran muchas las personas que iniciaron la mesa redonda, al final la iglesia estaba prácticamente llena. También nos temíamos que, al coincidir con otras actividades del pueblo, esa tarde quedaría algo deslucida en el convento. Celebramos equivocarnos, pues fueron muchas las personas que decidieron dar una vuelta por el convento. A eso de las 18,30 varios de nuestros coches se acercaron a la plaza del pueblo a recoger a la gente, y hasta las 19,30 horas pudieron visitar todas sus dependencias. A esa hora dio inicio la eucaristía, presidida por el hermano Fernando Hueso. El coro, los lectores… hicieron de la celebración un momento de participación, de alegría y de fiesta. Fiesta que continuamos con un aperitivo que siempre tenemos gusto ce compartir con la gente.

Acabado el aperitivo, cenamos los que estuvimos organizando toda esta jornada. Es un momento de cansancio, pero también de disfrutar lo vivido.

Tras la mesa redonda

Y llegó el domingo, día en que todos volvíamos a casa. La mañana estuvo marcada por el descanso, la recogida de la iglesia y la preparación de la comida. Tras la misma, las despedidas. Mientras nos despedíamos, llegó Miguel, un amigo del convento que tiempo atrás había estado en contacto con nosotros para hacer un trabajo de fin de carrera. Vino a traernos una copia del mismo, la cual agradecimos de corazón y le emplazamos a que venga un día para explicarnos el resultado de su trabajo.
Este año esto es lo que se ha podido hacer. Confiemos en que para el próximo verano podamos invertir más tiempo y medios en un lugar que hemos de saber aprovechar.