|
|
|
|
12224 |
A modo de crónicaDel 28 de Julio al 4 de Agosto hemos realizado la Experiencia Tau, un acontecimiento anual que pretende compartir un tiempo de oración, celebración, animación y conocimiento del carisma franciscano. La edición de este año, con motivo del año santo lebaniego, ha tenido dos opciones: unos ejercicios espirituales en el monasterio de Santo Toribio de Liébana o una peregrinación desde Santander hasta Santo Toribio de Liébana en varias etapas. Los participantes de la Provincia Franciscana de Valencia éramos 19 entre jóvenes y adultos, de ellos 8 alumnos de nuestro colegio de Carcagente y el resto, mayoritariamente, del grupo que se reúne, una vez al mes, en el convento de Chelva.
El grupo era realmente importante 28 julioEl día 28 salimos de Valencia camino de Santander con escala en Madrid para recoger a 4 participantes de la Provincia Franciscana de Granada. Sobre las 10 de la noche llegábamos al pabellón deportivo del colegio que los Hermanos de La Salle tienen en Santander, y que cedieron para esta ocasión. Inmediatamente después de nuestra llegada comenzó el acto de acogida que habían preparado los hermanos de la Provincia de Ntra. Sra. de Aranzazu. En primer lugar nos recibió con unas palabras de acogida del Hno. José Mari Arregui, ministro provincial. Tras sus palabras, y mediante una presentación en Power Point se nos recordó la andadura de las distintas Experiencias Tau. Al finalizar la pequeña historia de esta actividad, se pasó a presentar la Experiencia Tau ’06 que, con el lema “La Cruz, fuente de vida”, consistiría en la marcha hasta Santo Toribio de Liébana. Toda la presentación de esta parte se hizo, de forma magistral y encantadora, a través de marionetas y diapositivas.
El Sr. Obispo nos da la bienvenida 29 julioEl sábado día 29 nos levantarnos y, tras desayunar, fuimos a buscar el tren de vía estrecha que nos llevaría al punto de partida del primer día: la población de Mogro. La razón de caminar desde este punto radicaba en la dificultad de salir desde Santander por la autovía un grupo tan numeroso como éramos, unos 160. Allí en Mogro, en el prado de una capilla tuvimos la celebración del envío. Esta celebración estuvo presidida por el obispo de Santander, don José Vilaplana, oriundo de Alicante, que nos explicó el sentido de la peregrinación a venerar la reliquia más grande que existe de la Cruz de Jesucristo. Tras terminar la celebración y saludar uno por uno al señor obispo nos dispusimos a iniciar la primera de las etapas y que nos debía llevar hasta Torrelavega. A las 9’30 iniciábamos la marcha. Esta primera etapa trascurrió mayoritariamente por una pista de tierra cercana a la carretera, si bien en los últimos kilómetros fue carretera. A mitad marcha, como sería habitual en los días posteriores, realizamos una parada de avituallamiento. Se nos agregaron a mitad mañana Teresa Oliver, que vino el fin de semana, y Carmela Osca, que se quedó ya el resto de la peregrinación. La mañana se hizo pesada por el calor y el asfalto de los últimos kilómetros, y sobre todo nos resulto interminable la llegada al pabellón dentro de Torrelavega. Pero todo tiene su recompensa, y el pabellón de Torrelavega tenía unas buenas instalaciones. A las 7 de la tarde nos reunimos para comenzar el primero de los temas sobre la Cruz que nos han acompañado estos días. Este primer día, que por cierto preparamos Valencia, el tema era: “Cruces personales: ver, aceptar, integrar”. Tras distribuirnos por grupos dejamos un tiempo de lectura personal y otro de compartir en grupos. Esta dinámica de compartir ha sido muy interesante y ha ayudado a conocernos las personas de los distintos lugares de España y Portugal. Después del tema tuvimos la oración de la tarde y la cena. Así pasamos el primero de los días.
Al paso por Santillana del Mar 30 julioLa segunda jornada era desde Torrelavega hasta Cóbreces, pasando por Santillana del Mar. En esta última localidad pudimos pasar una media hora para el avituallamiento y la visita a este hermoso pueblo. Hay que decir que los paisajes han sido en todo momento preciosos. En estas primeras etapas se conjugaban las colinas suaves, llenas de pastos y ganados de vacas y caballos, con la costa cantábrica con sus acantilados y vistas al mar. La marcha se iba haciendo más difícil y esto hacía que el grupo fuese tomando la fisonomía propia de estas marchas: un grupo grande al principio y gente más dispersa, hasta cerrar con el pelotón de los rezagados. Y es que cada cual tiene que caminar a su ritmo. La organización de la marcha ya lo había previsto y por ello iba un grupo de jóvenes guiándonos por el camino, con señales de tráfico para cortar la carretera y poder pasar con seguridad. Detrás de todos iba Fernando de Santander que hacía de ángel de la guarda de los últimos, una bendición de Dios. El pabellón de Cóbreces no era como el de Torrelavega, pero tampoco importó demasiado. Por cierto, teníamos de vecinos a un circo con las cabras y ponys de rigor. Por la tarde se trató el segundo de los temas bajo el título de “Otras cruces: ver, juzgar y actuar”. Tras el tema, celebramos la misa en la Parroquia de Cóbreces, al lado de la famosa abadía cisterciense. Presidió el Hno. Isidro de la Bética, pues este día tocaba a esta Provincia la preparación de las actividades.
Caminando 31 julioEl lunes 31 de Julio la peregrinación nos llevaría desde Cóbreces hasta el hermoso enclave de San Vicente de la Barquera. Algunos, a causa de las ampollas en los pies y dolores varios nos incorporamos a la peregrinación en la turística villa de Comillas donde el grupo realizó el avituallamiento. Allí pudimos contemplar la antigua universidad pontificia sobre la colina del pueblo, un lugar precioso junto al mar. Paso tras paso, y subiendo y bajando colinas, incluso atravesando un campo de golf, llegamos a divisar el pueblo de San Vicente de la Barquera con su largo puente que salva la ría que envuelve el pueblo haciendo de él una península. El pueblo es encantador, con sus casas antiguas y sus palacios, su plaza porticada y su ambiente marinero. Si no fuese por la cantidad de turistas, parecería que no ha pasado por aquí el tiempo. El pabellón de San Vicente se encuentra al lado de la ría y debajo de la colina coronada por la iglesia parroquial, de transición entre románico y gótico, un lugar idílico. La ría, cuando llegamos estaba seca y las barcas en el suelo, pero conforme fue pasando el día se fue llenando de agua hasta que se convirtió en un lago con las montañas al fondo. Por cierto, este día nos tocó a los participantes de la Provincia de Valencia servir la comida y la cena. Para tal ocasión nos compramos bolsas de plástico y con el librito de oraciones nos confeccionamos un rudimentario traje de fallera con peineta incluida. También pusimos un cartel con el nombre de la falla que no podía ser otro que el de “Falla el Hilo de la Ampolla”. Este tercer día tratamos como tema “Jesús y la Cruz: signo de entrega; signo de incomprensión”. El tema y la celebración posterior entorno a la cruz fue preparada por los hermanos de Castilla.
La cruz y la lluvia acompaña a los caminantes 1 agostoEl martes nos levantamos con la sorpresa de que estaba lloviendo, pero nada nos podía hacer retroceder en nuestro caminar. Además el tema de este día era “La Cruz como misterio de revelación; el escándalo de la Cruz como reveladora de Dios”, y una de las actividades era llevar una cruz grande por grupos durante toda la marcha. Aunque nos calamos hasta los huesos, la verdad es que fue un día fresco que si lo hubiésemos tenido que afrontar con sol y calor hubiese sido peor. Fue también la primera etapa de montaña con dos puertos (¿de qué categoría?) hasta llegar a nuestro destino: Quintanilla Lamasón. En Quintanilla no había polideportivo por lo que nos montaron una carpa y duchas y baños portátiles. En la carpa nos instalamos todos, un poco como chinches en costura, pero se agradeció ya que hacía frío y no molestaba tener poco espacio. Por la tarde el tema y la oración en torno a la cruz nos volvió a reunir a los grupos y a disfrutar del diálogo, conforme pasaban los días el tiempo de compartir se hacía más corto ya que aumentaban las ganas de hablar y hasta el portugués para nosotros, y el español para los portugueses, no eran ya barreras para entendernos. La celebración acabó clavando en la cruz por grupos las reflexiones que cada uno había hecho durante el día, después, con cintas que salían desde la cruz, nos cogimos por grupos para rezar el Padrenuestro y leer las oraciones que cada grupo elaboró. Fue una dinámica muy bonita preparada por los hermanos de Cartagena-Murcia.
Frente a Nuestra Señora de Lebeña 2 agostoEl quinto día, 2 de agosto fiesta de Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, era el día más duro, pues ya era en montaña con puertos fuertes y sin posibilidad de vehículo por el itinerario que iban a tomar los peregrinos. Por ello los que estábamos con los pies mal o enfermos no pudimos andar y tuvimos que ir hasta Lebeña, lugar de llegada, con las furgonetas. Pero tampoco importó ya que organizamos un gran recibimiento para los peregrinos, incluso los últimos los recibimos con cerveza, guirnaldas y flores. El lugar de acampada era un prado al lado del río enclavado entre las montañas y de una belleza abrumadora. Por la tarde nos acercamos a la iglesia de Santa María de Lebeña, monumento nacional por su antigüedad, y los hermanos de Santiago nos hicieron varias representaciones de lo que comporta una vida sin Dios y una vida con Dios, después los que lo desearon pudieron confesarse para ganar la indulgencia de la Porciúncula.
Un grupo de hermanos que participaron en la Experiencia Tau 3 agostoEl jueves 3 de Agosto fue la última de las marchas que nos llevaría desde Lebeña hasta Potes y de allí a Santo Toribio de Liébana, punto de llegada de nuestro periplo. Comenzó el día lloviendo y con una cuesta de “tres pares de narices” que coronamos casi una hora después sobre un collado. A algunos nos faltó el canto de un duro para llamar a la UVI MÓVIL. Pero al final logramos subirla, bajarla y subir otra. Conforme nos metíamos en el Valle de Liébana las montañas iban parando las nubes y los claros se adueñaban del cielo, con lo que se arreglo bastante el día. Hacia el mediodía llegábamos al Polideportivo de Potes, unas buenas instalaciones. Tras la comida y un bien ganado descanso, iniciamos la que fue nuestra última etapa: salvar los tres kilómetros que separan Potes de Santo Toribio de Liébana. Con emoción y alegría llegamos a nuestro destino donde nos estaban esperando el grupo de participantes que optó por los Ejercicios Espirituales en el Monasterio y que nos prepararon una gran acogida. Una vez nos reunimos todos, nos preparamos para entrar en la iglesia a venerar la Cruz de Cristo. El guardián del convento, Hno. Luis, y el Hno. Jesús María, miembro de la comunidad nos dieron la bienvenida y nos acogieron en el santuario. Tras leer la oración del peregrino, entramos en el recinto sacro por la Puerta del Perdón, que sólo se abre en los años santos liebaniegos. Ya en el interior de la iglesia los hermanos de Portugal dieron comienzo a la Vigilia de oración que habían preparado. Magistralmente el Hno. Paolo Brandao fue desgranando textos y reflexiones preciosas, salteadas con dinámicas y gestos como fue ir desenvolviendo cada uno un papel doblado con frases, que al final resultaba ser una cruz; o poniendo a los pies del Lignum Crucis, algún elemento que expresase nuestro seguimiento particular a Cristo, o buscar y abrazar a los que habían sido compañeros del camino y, a veces verdaderos cirineos, ayudándonos a llevar nuestra cruz y nuestro cansancio. Acabamos con el gran signo de cogernos fuerte de las manos y rezar a Dios que es Padre Nuestro. Fue la celebración final de la peregrinación y nos dejo a todos con la sensación de ser mejores por ser más amados por Dios, la mayoría lo expresamos con lágrimas en los ojos. Como recuerdo y memoria se nos entregó a cada uno una pequeña cruz de San Damián, que de seguro guardaremos como oro en paño. Después de tan emotiva vigilia, cenamos en la plaza del monasterio y nos preparamos para el final de fiesta. Éste consistió en un concierto de Migueli, que nos hizo vibrar y disfrutar con su música llena de vida y de mensaje cristiano. Tras lo cual, y pasando ya la medianoche deshicimos los tres kilómetros para irnos a dormir, con emoción y a la vez con tristeza, al pabellón de Potes. 4 agostoSalimos todos en dirección a Fuente Dé, a los pies de Los Picos de Europa para realizar una excursión por la montaña. La cola para subir al teleférico que nos llevaría a la cumbre era de unas 2 horas y la mayoría decidieron regresar sin subir. Nosotros decidimos esperar y logramos subir. Fue algo que valió la pena. Tras la comida regresamos a Potes a comprar recuerdos y productos típicos de la zona. Hicimos noche en el albergue de Santo Toribio. 5 agostoSalimos hacia Valencia, tomando la dirección a Burgos, pasando por el puerto de Piedrasluengas. Visitamos la catedral de Burgos como cualquier turista. Por la tarde llegamos a Valencia. Hno Fernando Hueso
|