Portada > Actividades > Convivencia vocacional
3 y 4 dic 2011
Los días 3 y 4 de diciembre tuvo lugar en Santo Espíritu del Monte una convivencia vocacional en la que participaron tres personas, acompañados en todo momento por dos hermanos. La Comisión de Pastoral Juvenil y Vocacional de la Provincia tiene programadas una serie de convivencias, con unas fechas, pero las circunstancias hacen que se tengan que posponer y realizar cuando se reúnen un mínimo de condiciones.
Los tres jóvenes venían, uno de Valencia y dos de Zaragoza. Durante este día y medio de que se dispuso, tanto José Daniel (de la fraternidad de Zaragoza) como Juan Carlos (de la de Carcaixent) explicaron con bastante extensión y sinceridad nuestra forma de vida actual, sobre todo las etapas formativas por las que ellos tendrían que pasar, si Dios quiere, así como el estilo de vida de nuestras fraternidades.
La pregunta clave que se les lanzó fue: ¿qué experiencia de Dios habéis tenido para que os sintáis llamados a una vida como la nuestra? A partir de ahí se recordó la importancia de conocerse uno a sí mismo para saber qué va a entregar, y así poder hacerlo con una libertad auténtica.
La insistencia de los hermanos franciscanos recayó en que ellos son los protagonistas de su historia de amor con Dios, y son ellos quienes han de leer su historia para ver por dónde les ha llevado Dios y por dónde les está conduciendo en estos momentos. Nuestro interés como franciscanos no es sino que busquen con mucha autenticidad y respondan a lo que Dios les pide, y si Dios les pide ser franciscanos, entonces aquí estaremos para acogerlos y acompañarlos.
Todo se desarrolló en un clima de mucha fraternidad y naturalidad. Muy de agradecer es la acogida de la fraternidad de Santo Espíritu. Ellos nos brindaron un lugar estupendo para el retiro y la reflexión, nos brindaron un tiempo para la oración litúrgica y también pudimos acompañarles en el recreo del sábado por la noche y en la comida del domingo. Este era nuestro objetivo: mostrarles nuestra vida, la real, la de verdad, para que confronten con aquello que sienten en lo más profundo de su ser.
Para la reflexión también nos servimos de una serie de materiales que ayudaron a interiorizar un poco más todo lo compartido.
Con un sentimiento de agradecimiento por parte de todos, nos despedimos tras la comida del domingo. La tarea continúa. Confiamos en el buen hacer del Espíritu Santo y en la docilidad de estos jóvenes a su acción. Dios les bendiga.
