TEMA 9. CARACTERÍSTICAS BÁSICAS
Como habrás notado, en los últimos temas hemos cambiado un poco el enfoque de gran tema de la vocación que nos ocupa: si en las primeros temas considerábamos la vocación como fenómeno humano que es, especialmente como proceso psicológico, también lo estamos considerando como un hecho teológico. Por ello la hemos visto como la invitación que Dios nos ha hecho para tomar parte en su grandioso plan de salvación; hemos tratado de mirar algunos rasgos salientes de Jesucristo, el llamado por excelencia y el que mejor ha sabido responder (Carta 8); finalmente hemos visto la manera conveniente de dar una respuesta concreta a la llamada dentro de la Iglesia (Carta 9).
Quisiéramos que conservaras esos temas como telón de fondo para éste, en el cual trataremos de sacar, a manera de resumen, las constantes de la vocación desde el punto de vista teológico. En efecto, de todo lo anterior, podemos deducir cuatro constantes características de la vocación
1) Es una llamada de Dios
Si en sentido general toda vocación es una “llamada", según la etimología de la palabra (“vox” = voz; “vocare” = llamar), en sentido teológico esa "llamada" procede de alguien que es identificable: Dios. El Padre Dios llama al hombre y por medio de su Hijo Jesucristo, le manifiesta su proyecto de salvación. Y lo guía por medio del Espíritu Santo
Dios, pues, toma la iniciativa, elige, busca, comienza el diálogo; por ello decimos que la vocación es un regalo, una gracia. En la Biblia se encuentran muchísimos casos en los cuales se presenta y se explica esta llamada; puedes leer, Jeremías 1,4-10; Isaías 49,1-5; Lucas 1,15; Gálatas 1,15; Romanos 8,29,
Los cristianos fuimos llamados por Dios a la vida de la gracia en la Iglesia el día de nuestro Bautismo; este sacramento nos da la certeza de la llamada. Entre todos estos llamados el Espíritu distribuye la variedad de sus dones y organiza la comunidad de los creyentes según la diversidad de los carismas.
2) ...para cumplir una misión
Toda llamada implica una misión, es decir, una tarea que se debe cumplir. Sin esta tarea no se justificaría la llamada. Más aún, la misión sirve para concretar la llamada, pues quien conoce la tarea que se le propone y la acepta, se sitúa mejor en la vida, ya que se aplica a cumplirla sin dudas ni confusiones.
La tarea consiste en hacer propia y prolongar de alguna manera la misma misión que Jesucristo le encomendó a los apóstoles, o sea ir y anunciar a todas las gentes el Evangelio y bautizarlas (Cf. Mateo 28, 19-20). Esta misión se cumple de múltiples formas y a través de diversos géneros de vida sugeridos o inspirados por Dios.
En todos los casos de vocaciones narrados por la Biblia se encuentran también las misiones concretas, como lo puedes ver, p. ej. en Isaías 49,5-6; Mateo 10,1.5-15; Marcos 16,15-20; Hechos 13,3.44-49.
3) ...que exige una respuesta
La vocación no es una fuerza ciega ni una imposición absoluta que Dios hace; es una propuesta que el hombre conoce y analiza según sus aptitudes e inclinaciones, pero también a la luz de su disponibilidad y fidelidad a la gracia
El hombre responde sabiendo que responde y a quién responde. La respuesta no es, por tanto, un acto inconsciente sino un movimiento racional y consciente, en el cual el hombre asume voluntaria y libremente todas las consecuencias de la llamada.
La Biblia nos presenta también varios modelos de respuesta, como se puede ver, p. ej en Mateo 4,18-22, Marcos 2,13-14; Mateo 13,3-9. 18-23. Se debe advertir que en el texto sagrado las respuestas aparecen presentadas sintéticamente y, por lo mismo, como dadas de un momento para otro, pero en realidad casi toda vocación sigue ordinariamente un proceso de maduración que se acomoda a la maduración de la personalidad, a través de la cual se hacen cada vez más claras las exigencias de una vocación y las propias capacidades para seguirla.
4) ...dentro de una comunidad
Además de ser un acto personal, fruto de una elección de Dios y de una respuesta del hombre, la vocación tiene también una dimensión comunitaria, en cuanto la comunidad eclesial es formadora, beneficiaria y juez de las vocaciones de sus miembros.
Como formadora, la comunidad condiciona la respuesta de la persona, en cuanto la puede favorecer o estorbar. Esta comunidad se refiere a la familia que vio nacer al sujeto de una vocación, a la escuela que lo educó, a la sociedad dentro de la cual actúa, a la Parroquia, etc.
ACTIVIDADES Y LECTURAS COMPLEMENTARIAS
1. La primera actividad que debes realizar es hacer las lecturas de la Biblia que aparecen en el texto de la carta. Léelas detenidamente, no como quien cumple una tarea, sino como quien desea descubrir en ellas un mensaje para el momento especial que está viviendo. No es conveniente que las leas todas de una vez. Al meditar cada una de estas citas bíblicas, anota tus reflexiones en tu diario (ideario) personal; esto te ayudará a concentrarte mejor. Y a propósito, ¿cómo vas con tu diario? ¿has sabido perseverar? ¿has podido superar la tentación de dejarlo? Recuerda que hoy como nunca necesitamos reflexionar y éste es uno de los mejores medios para lograrlo.
2. EL MITO DE NARCISO.- El antiguo mito griego de Narciso, que encontrarás a continuación, expresa pintorescamente una de las realidades más profundas de la existencia humana. Indudablemente tiene mucho que ver con el momento que estás viviendo; por eso valla pena que lo leas y lo reflexiones.
"Atraídas, por la belleza del adolescente Narciso, las ninfas del bosque le seguían, sin que pudieran lograr atención alguna de parte de él. Cierto día, Narciso descubrió su propia imagen reflejada en el agua y quedó fascinado de sí mismo y se enamoró de su propia belleza, hasta el punto de perder casi la razón. Alucinado y tembloroso, permaneció largas horas inmóvil contemplándose en el espejo del agua. Luego tendió sus brazos hacia la laguna; viendo entonces cómo la imagen que se reflejaba en la superficie tendía los brazos hacia él y convencido de que el silencioso joven le esperaba amoroso, se arrojó al lago para abrazar a aquel en quien cifraba su amor. La muerte de Narciso fue la consecuencia de un acto de adoración de si mismo. Las hermosas ninfas, al perseguirlo, no encontraron en su lugar más que una linda florecita, blanca y amarilla, el "narciso" en la que Zeus había convertido, como castigo, al bello Narciso".
Este mito refleja muy bien el sentido profundo de lo que a veces es el hombre: cuando éste se encierra en si mismo, en su egoísmo, y no se da a los demás, se autodestruye, convertido en algo inferior a si mismo. Y es que el hombre ha nacido para más: para salirse de sí mismo en una actitud de servicio. El Vaticano II nos asegura:
"La índole social del hombre de muestra que el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la propia sociedad están mutuamente condicionados... La persona humana, por su propia naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social. La vida social no es, pues, para el hombre sobrecarga accidental. Para ello, a través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicios, al diálogo con los hermanos, la vida social engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a su vocación”.
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San Francisco. Tabla de la escuela
de Pisa |
3. LOS RELATOS BIBLICOS DE VOCACIÓN
En temas anteriores a éste hemos anotado varios textos bíblicos que se relacionan con llamadas que Dios ha hecho a varias personas del Antiguo y del Nuevo Testamento. Como lo podrás verificar tú mismo, todos estos relatos bíblicos de vocación conservan una estructura semejante, a pesar de que los personajes, las circunstancias y las misiones son diferentes. En todos los relatos hallarás los siguientes elementos comunes: Introducción, teofanía, misión, objeción, signo acreditativo y conclusión:
a. Introducción: Centra el relato dentro de un contexto histórico, el cual sirve de marco de referencia sobre la vocación, de la que se va a hablar.
b. Teofanía: Dios se hace presente, a través de un signo, símbolo o voz, que despiertan la curiosidad, admiración, temor de quien observa este fenómeno: la zarza de Moisés, la voz en ella, las brasas encendidas en Isaías.
c. Misión: Es el núcleo de todo el relato vocacional; Dios llama a alguien a cumplir un cometido, el cual es el objetivo del llamado. Esta misión diferente en todos los relatos vocacionales, es lo que más enriquece el estudio de estas vocaciones bíblicas.
d. Objeción: Expresa las dificultades que el escogido presenta al llamamiento.
e. Signo acreditivo: Dios confirma la vocación resolviendo las objeciones y dando una señal.
f. Conclusión: Aparece como realización de la vocación
Te presentamos a continuación algunos de estos relatos para que los analices tú mismo a la luz de la estructura precedente, en algunos el esquema es más claro que en otros, pero de todas formas intenta la confrontación.
- Exodo 3,1-4,23.- Vocación de Moisés
- 1 Samuel 3,1-21.- Vocación de Samuel
- Jonás 1,1-3,10.- Vocación de Jonás
- Isaías 6,1-13.- Vocación del Profeta
- Amós 7,10-17 Cf. 393-8.- Vocación de Amós
- 1 Samuel 16,1-13; 17,37.45; 23,2.- Vocación de David
- Génesis 11,31-12,9.- Vocación de Moisés
CUESTIONARIO
1. Escribe aquí el análisis de uno de los relatos bíblicos de vocación que te proponemos en la hoja de actividades complementarias.
2. ¿Qué reflexiones ha suscitado en ti la lectura del mito de Narciso?
3. Después de haber estudiado las cuatro características básicas de la vocación y de analizar tu propia Vocación en este momento a la luz de ellas, expresa aquí por escrito los resultados a que has llegado.
Respuestas, dudas, aclaraciones, preguntas... a: miguel[arroba]pjvofm[punto]org

