Apunte 5. Fundamento bíblico de la misión franciscana

7. Francisco de Asís y su movimiento

Los historiadores hacen énfasis en que Francisco de Asís y su movimiento fueron la fuerza renovadora más importante de la Iglesia medieval. ¿Cómo se puede interpretar esa fuerza? ¿Y qué significado tiene esto para aquellos que se identifican con Francisco?

7.1. Lo profético de Francisco de Asís

Lo que Francisco hacía, en cierta medida tiene que ver con la Iglesia en general y se puede ver en la vivencia de San Damián. Desde la cruz se le dice: Francisco, ve, repara mi casa, que, como ves, se viene del todo al suelo (2 C 10).

Francisco al principio lo tomó textualmente, y reconstruyó tres diferentes capillas. En realidad, el significado era la renovación de la Iglesia con base en el fundamento que nos legó Jesús y esto lo comprendió Francisco después. El sabía muy bien que su primera tarea consistía en recordarle a la Iglesia el Evangelio y vivir aquellas prioridades que están descritas en él. Su comunidad de hermanos era entonces también una "ecclesiola", una pequeña iglesia, que se fundó con base en el Nuevo Testamento. Se trataba de un retorno radical al Evangelio.

El criticaba los errores e incluso la insignificancia de la Iglesia de ese entonces para la humanidad. El clero y la jerarquía no escuchaban juicios de condena de su boca, pero Francisco y sus hermanos eran testimonios vivientes y hablantes de la esencia más intima de la Iglesia. Esto hace sentir aun más que las palabras, la acusación profética de traición al Evangelio. Esto se hace aun más claro cuando se recuerda que los profetas del Antiguo Testamento eran en su mayoría profetas nómadas y que Jesús y sus apóstoles vivían esa misma existencia nómada.

Los distintivos esenciales, tanto de los profetas bíblicos como también los de Francisco eran: vida de pobreza, peregrinar por el mundo, solidaridad con los pobres y los desvalidos y la predicación de la penitencia, como una llamada al arrepentimiento.

Francisco no toma como ejemplo la Iglesia primitiva, sino que va más atrás, remontándose al estilo de vida de Jesús y sus apóstoles, o por decirlo de otra manera, al estilo de vida descrito en el Evangelio (cf. Mt 10; Lc 9s.). Por tanto Francisco solamente cumple el deseo del propio Jesús.

7.2 Lo profético de Clara de Asís

Clara y sus hermanas vivieron a su manera la vida según el Evangelio en San Damián. En medio de una sociedad que clasificaba a las personas por su riqueza y procedencia, la comunidad de San Damián no conocía tales diferencias. Se podría decir que era el comienzo de una Iglesia fraterna.

Libre de todas las tradiciones y compromisos sociales, la comunidad de San Damián trataba a todas sus hermanas con el mismo respeto, ofreciendo así la posibilidad del surgimiento de una nueva forma de relaciones interpersonales. Un distintivo de esas relaciones nuevas era el simple apelativo de "hermana", que era también una palabra nueva en el vocabulario monástico del siglo XIII.

Para Clara, como también para Francisco, era muy importante la fraternidad. Las hermanas de San Damián, pues, son un grupo de mujeres que quieren encontrar un lugar en la nueva realidad social y eclesiástica. Otro distintivo de la comunidad de Clara es su nueva relación respecto a la propiedad. Ellas solicitaron del Papa el privilegio de la pobreza.

Era muy común en ese entonces que las comunidades monásticas pidieran privilegios papales, más que todo relacionados con la ampliación de sus pertenencias o fundos, o para no perder la propiedad.

Clara sin embargo en contraste con esto, pide que su comunidad pueda vivir sin pertenencia alguna y dando de esa manera un ejemplo profético. Para llevar a cabo el cumplimiento de ese privilegio, ella luchó con los Papas toda su vida.

Francisco pide limosna mezclado con los pobres

7.3 ¿El movimiento franciscano es profético hoy?

En el capitulo general de Madrid de 1972, después del concilio Vaticano II, los franciscanos escribieron un documento en el cual se dice:

Francisco, acogiendo la fe del Evangelio de Cristo, tuvo conciencia de ser enviado al mundo junto con sus hermanos, para testimoniar con su forma de vida y proclamar con la palabra la conversión al Evangelio, la venida del reino de Dios y la manifestación de su amor entre los hombres. La conciencia de esta misión le dio el dinamismo espiritual, la movilidad y la audacia propia de todo comienzo ("La vocación de la Orden hoy" , 3, Madrid 1972, §3).

En el mismo documento se resalta la dimensión profética de la vida franciscana. Ciertamente, nuestra forma de vida, en la medida que es vivida, constituye una fuerza de contestación de la mediocridad y de la flaqueza de las personas y de las estructuras (§11).

La misión esencial de nuestra fraternidad, su vocación en la Iglesia y en el mundo, consiste en la realización vivida de nuestro proyecto de vida. Nuestra aportación a la construcción de la Iglesia y de la humanidad es ante todo de este orden: damos testimonio, en primer lugar, con nuestra propia vida (§31).

Fuentes eclesiales y franciscanas

Biblia Gen 4,1; Ex 19,5ss.; Lev 19,18; Núm 6; Dt 6,5; 1Re 19; Is 8,18; 56,1-8; Jer 13;16;35; Ez 4 ss;12;24; Os 2,16ss; 4,4 sig; 5,4;11;18; Am 2,11ss.; 5,24; Mt 10; 13,57; 16,24; 21,11-46; 21,12; 22,37ss.; Lc 9ss; Jn 1,11; 13,34; 15,17; Hech 2,42-47; Gál 3; Ef 2,1ss.; Fil 3,10; Ap 2,4ss