Apunte 6. El origen de la misión a la luz del misterio de la Trinidad

1. El origen de la misión: la Santísima Trinidad

Cómo Francisco entendió la misión

Cuando Francisco piensa en la misión de sus hermanos, no se basa en sus propias ideas, ni en puntos de vista prácticos, sino en lo que ocurre en lo más íntimo de Dios mismo. El origen y la procedencia, se encuentran en el Padre mismo: la manera como envió a su Hijo, y la forma como cumplió el Hijo esa misión.erfüllt.

1.1. La palabra "enviar"

Francisco y Clara no identifican la palabra "misión" con "enviar". Sin embargo encontramos el vocablo "enviar", cinco veces en los escritos de Clara (pero únicamente en relación con: mandar por limosnas y enviar cartas), y veintiséis veces en los escritos de Francisco. Once veces es Dios Padre el que envía y tres veces es Cristo.

Eso quiere decir: que para Francisco, Dios emana una dinámica, una iniciativa misionera; El es el origen de la misión. Para expresar esto, Francisco cita casi siempre textos de las Sagradas Escrituras: seis veces los salmos y extractos del capítulo 17 del Evangelio de Juan (cuatro veces). De esa manera el uso de la palabra "enviar", muestra de dónde sacó Francisco su concepción misionera y cómo fundamenta la misión.

El se ve envuelto en el proceso vivo, en un río de vitalidad que emana del la Santísima Trinidad y que quiere abarcar todo el mundo. Antes de enviar él a sus compañeros a los cuatro extremos del mundo (cf. 1 C 29), él mismo se reconoce como enviado, como misionero.

El comprende y vive tanto el lado "pasivo" como el lado "activo" de la misión. Francisco tiene la seguridad de estar encargado de una misión para transmitir y anunciar algo: "Puesto que soy siervo de todos, a todos estoy obligado a servir y a suministrar la odoríferas palabras de mi Señor. Por eso,... me he propuesto comunicaros, a través de esta carta y de mensajeros, las odoríferas palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es el Verbo del Padre, y las palabras del Espíritu Santo." (2 CtaF 2s.).

En la introducción de la carta, A todos los cristianos, religiosos, clérigos y laicos, hombres y mujeres; a cuantos habitan en el mundo entero, Francisco menciona la razón para dirigirse a todos: él quiere escribirles a todos, porque se ve como siervo de todos y porque está al servicio del Evangelio. La Buena Nueva irradia sentido y está para él llena de vida y de olor:

Francisco ha sido atraído por ella y por eso mismo quiere comunicársela a todo el mundo. Su palabra está estrechamente ligada con la de Jesús; su propia palabra no es más que una prolongación y actualización del mensaje de Jesús, el cual a su vez, sólo es la palabra visible y audible del Padre.

Francisco transmite lo que viene del corazón de Dios, de lo mas profundo de la Santísima Trinidad.

1.2 El Padre envía al Hijo, nacido de María por gracia del Espíritu Santo.

Lo mucho que Francisco se identifica con la misión encargada por Dios, se nota claramente en su salmo de Navidad: "Porque el santísimo Padre del cielo, nuestro Rey antes de los siglos, envió a su amado Hijo de lo alto, / y nació de la bienaventurada Virgen santa María" (OfP15, 3).

La iniciativa provino del Padre: El, el etéreo, vino en el tiempo: el "Dios vivo y verdadero" envió a su Hijo, el cual exclama: "Tú eres mi Padre" (OfP 15,1.4). Aquella voz del Hijo, que, aun en los sufrimientos más terribles, se dirige hacia el Padre (cf. OfP I 5.9; II 11; III 3, IV 9; V 15 etc.), es la repuesta de amor para el Padre, es un eco de su amor, que no puede quedarse para sí mismo, sino que debe derramarse.

Esa comunicación entre el Padre y el Hijo, tiene su propia marca, la cual en el Nuevo Testamento denominamos, Espíritu Santo. Francisco debió presentir algo de esa plenitud de amor y vida de la Santísima Trinidad, y se propone: "comunicarles... las palabras de nuestro Señor Jesucristo y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida" (2 CtF 3) y en relación con esto desarrolla toda una teología de la palabra del Señor:

"Este Verbo del Padre, tan digno, tan santo y glorioso, anunciándolo el santo ángel Gabriel, fue enviado por el altísimo Padre desde el cielo al seno de la santa y gloriosa Virgen María, y en él recibió la carne verdadera de nuestra humanidad y fragilidad. Y, siendo El sobremanera rico, quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su Madre, escoger en el mundo la pobreza." (2 CtF 4s.).

De las alturas a las profundidades, de la eternidad a lo temporal, de la divinidad a la humanidad, de la riqueza a la pobreza --ese es el camino, el movimiento, la humildad de Dios, que comienza por el Padre mismo y toma forma visible, por el Espíritu Santo para la humanidad, en el nacimiento del Hijo de Dios de la Virgen María.

Francisco predica a los pajarillos