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Apunte 8. Discernimiento franciscano |
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2.- Naturaleza y objeto del discernimientoPor lo que se refiere a la naturaleza y objeto del discernimiento, Francisco se inscribe de lleno -tal como se desprende de los dos textos arriba vistos- en lo nuclear de la experiencia cristiana del discernimiento, como aparece esbozada en el Nuevo Testamento, y definida en sus particulares en la tradición espiritual: El discernimiento entraña básicamente dos cosas:
Pero, si es incuestionable que, por lo que se refiere a la naturaleza y objeto del discernimiento, Francisco se inscribe de lleno en lo nuclear de la tradición del discernimiento, lo hace, por otra parte de una manera propia; y ello a dos niveles:
Francisco se menosprecia a sí mismo El corazón del proyecto de vida y la espiritualidad franciscana está, como es sobradamente conocido, en el seguimiento de Cristo-Siervo, o, con la palabras del propio Francisco recogidas al final de la Regla, en el seguimiento de «la pobreza y humildad de nuestro Señor Jesucristo», el doble acento que marca siempre el santo en todas sus referencias al seguimiento de Cristo, que constituye el binomio que define lo nuclear de la forma del Siervo tanto en el A.T. como en su relectura en el Nuevo Testamento. Por ello, en la forma de vida y en la espiritualidad franciscanas todo se condensa, también el discernimiento, en "seguir las huellas de Cristo"; discernimiento y sequela están indisolublemente unidos: se trata de discernir para seguir, discernir la voluntad de Dios y su acción en orden al seguimiento: "concédenos por ti mismo hacer lo que sabemos que quieres y querer siempre lo que te agrada, a fin de que, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Seño, Jesucristo", y todo ello gracias a la santa operación del Espíritu: "interiormente purificados, iluminados interiormente y encendidos por el fuego del Espíritu Santo". Desde aquí puede comprenderse todo el alcance de las palabras de Francisco en el corazón de la Regla: puesto que se trata de discernir para seguir, y el Espíritu es el agente principal del discernimiento, la aspiración suprema de los hermanos ha de ser "desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación".
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