Apunte 10. Unidad de contemplación y misión



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Texto tomado de las fuentes

Como si fuera la voz de Dios

Desde siempre Francisco se sentía atraído por el misterio de Dios. Durante horas podía estar retirado, orando y meditando. Nadie ni nada debía interrumpirle en esto. Pero él se había decidido por una vida en el mundo: quería ser pobre con los pobres.

Al contemplar la cara alegre de Clara y la de las demás hermanas que vivían retiradas del mundo en San Damián, se le vino una pregunta a la cabeza: ¿No debería también él retirarse definitivamente del barullo del mundo? ¿No sería mejor vivir allá arriba en las Carceri o en algún otro lugar solitario? ¿Rehuir a las personas y sus asuntos ? ¿Estar dedicado sólo a conocer a Dios y orarle tranquilamente por el mundo? ¿Cómo podría obtener una respuesta? Francisco sabía que él solo no podría encontrar una respuesta.

Necesitaba el consejo y la oración de otros. Así que envió a consultar a Clara, su amada hermana, y al hermano Silvestre.

Y ambos le dijeron lo mismo: Francisco, Dios no te ha llamado sólo para ti mismo; debes embarrarte los pies. No te puedes retirar definitivamente del mundo, los hombres te necesitan. Debes hacer lo mismo que Jesús, que anduvo los caminos terrenales de los hombres, para que experimentaran su presencia.

Las respuestas idénticas de las dos personas amadas, eran como si fueran la voz de Dios mismo.

Y de esta manera Francisco se mezcló en los destinos del mundo, enteramente como el Hijo de Dios, que se involucró en las vicisitudes de los hombres (según Flor 16 y LM 12,1 s.).

Nuestro mundo anhela la alegría, el amor y la unidad

Nuestro mundo vive con muchas clases de miedo y temor; anhela la alegría, el amor y la unidad y no los puede encontrar. Esa desazón que experimentan los hombres, los lleva a todas las formas posibles de búsqueda y divagación. Esto alcanza a tocar incluso a las comunidades religiosas. También nosotros estamos afectados hasta cierto punto por esta enfermedad del espíritu.

Necesitamos de orientación, de contemplación, para decirlo con otra palabra. Antes de Cristo esta palabra significaba la actividad de los sacerdotes antiguos, que delimitaban un espacio en el cielo, en donde observaban el vuelo de las aves, para tratar de reconocer o adivinar la voluntad de los dioses.

En la tradición cristiana, se trata de contemplar a Dios y cómo se manifiesta en la naturaleza, en la historia y en su revelación, para encontrar orientación para una vida según su voluntad.

En nuestro tiempo redescubrimos lo que los místicos de todos los tiempos han experimentado: la contemplación como apertura silenciosa a lo divino y como liberación de todas las fuerzas del espíritu y del alma para abrirse a la presencia de Dios.

Francisco y Clara de Asís están comprometidos con dos cosas: la orientación hacia la voluntad de Dios y su revelación y el acallar todos los lenguajes ante el misterio de Dios, a quien ellos experimentan en una relación muy personal. Al mismo tiempo, ellos quieren integrar el mundo entero en la dinámica de la voluntad de Dios. Contemplación y misión son para ellos dos polos de una misma realidad.

El Papa aprueba la vida de Francisco y los suyos

Esquema

1. El significado de la palabra "contemplación" para Francisco y Clara
2. Francisco: ninguna otra cosa, pues, deseemos ...
3. Clara: A quien totalmente se entregó
4. El Retiro: Abandonar el mundo dentro del mundo
5. Vivir para aquel que murió por todos
6. El mundo como convento: contemplación como misión
7. Llevar la celda a todas partes
8. Más que eremitorio: la contemplación como realidad vivida
9. Ir por el mundo contemplativamente
10. Tener el Espíritu del Señor: oración y entrega