Portada > Apuntes de franciscanismo

15. El diálogo con otras religiones: un camino franciscano

2. El cristianismo y las otras religiones

No siempre la Iglesia fue una Iglesia de diálogo. Incluso debemos señalar una incapacidad histórica grande de la Iglesia para el diálogo. Por razón de principios teológicos erróneos, ella les ha negado a otras religiones el ser caminos de salvación. Y con frecuencia se vieron con desprecio las tradiciones religiosas de los pueblos a donde se iba a evangelizar. Con violencia se les obligó al bautismo y a ser cristianos.

¿Cómo es esto hoy? ¿Qué comprensión misiónera tenemos ahora? ¿De qué manera entienden las demás religiones su misión? Necesitamos del diálogo con ellos para poder resolver estas preguntas.

Debemos llegar a una comprensión mutua, si no, no nos podemos maravillar de que otras religiones nos quieran negar a los cristianos, la entrada en su territorio. ¿Cuáles son las diferentes orientaciones teológicas que aclaran la naturaleza de la Iglesia y su comprensión de las otras religiones?

2.1. El Concilio Vaticano II

El Concilio Vaticano II (1965) significa un cambio radical en el encuentro de la Iglesia con las culturas y religiones; por esto es necesario examinar primero las enseñanzas del Concilio. "Por lo que se refiere a la religiones no cristianas, es la primera vez en la historia de la Iglesia, hasta donde yo sé, que un Concilio establece de manera tan solemne los principios" (Cardenal Bea).

Es la primera vez en la historia que la Iglesia reconoce su deber de entablar un diálogo con los adeptos de las demás religiones del mundo. A continuación se expondrán algunos puntos básicos de la enseñanza del Concilio Vaticano II respecto a las otras religiones:

El Concilio reafirma la posibilidad y la universalidad de la salvación (LG 16). Dios "quiere que todos los hombres se salven" (1 Tim 2,4).

Sin embargo nadie se salva sin Cristo. Toda salvación proviene de Él (cf. Hch 4,12), Él es el perfecto Revelador del Padre y el único mediador entre Dios y el hombre (cf. 1 Tim 2,5). En Él y por Él todo ha sido creado (cf. 1 Cor 8,6; Col 1,16) y su luz ilumina a cada hombre, que viene a este mundo (cf. Jn 1,9).

El Concilio reconoce que las otras religiones poseen muchos valores positivos tales como verdad, bondad, gracia y santidad (NA 2).

Respecto a la enseñanza de los Padres, se consideran esos valores positivos como una especie de presencia oculta de Dios, como "semillas de la Palabra" (AG 11) y frutos del Espíritu. Esos valores son en cierto modo la preparación para el Evangelio (LG 16, AG 3), el camino que lleva hacia Cristo, en el cual está todo reunido. Las otras religiones alcanzan su perfección en el cristianismo.

Se resalta sobre todo que la Iglesia es "el camino común de salvación" (Unitatis redintegratio 3) y el "sacramento universal de la salvación" (LG 48).

Según la enseñanza del Concilio, todas las demás religiones pueden ser vistas como caminos para la salvación, partiendo del plan divino de salvación (LG 16). Pero en comparación con el cristianismo, el medio de salvación más completo y universal, ellas sólo son medios extraordinarios e incompletos.

Encuentro de Francisco con Domingo de Guzmán

2.2. Después del Concilio

Surge la pregunta de si esa afirmación del Concilio no se queda atrás de la concepción de San Francisco. Para los cristianos que tienen encuentros concretos con adeptos de otras religiones, esto probablemente les dice poco y con toda seguridad muy poco a los adeptos de otras religiones.

En la práctica se debe necesariamente avanzar más allá y se deben plantear nuevos interrogantes, tal vez plantear hipótesis osadas para acercarse aun más a la verdad. En todo caso, se puede asegurar que el Concilio deja de ver a la Iglesia como único camino de salvación.

La Iglesia sale de su hermetismo, ya no se concentra tanto en si misma y dirige su atención a los demás. La concepción oficial de la Iglesia nos ha hecho avanzar un buen trecho. En el plano teológico y práctico, sin embargo se deben realizar todavía muchos pasos.