15. El diálogo con otras religiones: un camino franciscano
4. El diálogo en la vida diaria
El diálogo entre las religiones se mueve más en el plano de los encuentros y experiencias humanas, que en el plano de conceptos y términos, que con frecuencia son de múltiples sentidos e incompletos.
El acercamiento existencial se acepta más fácilmente que el diálogo teórico, sobre todo cuando apenas se está iniciando el diálogo.
4.1. El diálogo en el campo social
Existe un campo común del trabajo social en el área del desarrollo integral del hombre. El diálogo entre los cristianos y creyentes de otra fe incluye el compartir la pobreza e inseguridad, la promoción de la justicia y la paz.
La opción por los pobres se ha convertido en una cuestión de conciencia para todos los hombres de buena voluntad, para todos que creen en Dios, sean cristianos o no. En ese trabajo conjunto se podrían profundizar y reconocer las exigencias de la propia fe.
El Concilio Vaticano II nos exhorta a que, "Olvidando el pasado" , "procuren sinceramente una mutua comprensión, defiendan y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y libertad para todos los hombres" (NA 3, cf. AG 11,12,15,21, GS 40, ES en AAS 56, 1964,655).

El pueblo grita: Mirad al santo
4.2. Encuentros para el diálogo
El diálogo vital también incluye los encuentros organizados, en donde los cristianos y creyentes de otra fe puedan compartir sus experiencias espírituales. De esta manera por ej. hace 30 años esta forma de diálogo es en la India la más frecuente entre hindúes y cristianos. Los hinduistas y cristianos se encuentran en pequeños grupos de 10-20 participantes, para discutir un tema dado con anticipación. Ellos comparten sus opiniones y experiencias personales, preguntándose entre ellos:
- - ¿cómo oras?
- - ¿Has descubierto a Dios? en caso afirmativo, ¿puedes decirnos como lo has descubierto?
- - ¿Has sufrido en la vida? ¿Te ha ayudado tu religión en esos momentos de sufrimiento?
- - ¿Cómo se expresa tu amor hacia el prójimo?
Esa forma de diálogo no siempre es fácil al principio. El éxito radica con frecuencia en la destreza del moderador. Sin embargo, por experiencia es de gran significado que esto sea un intercambio personal para el mutuo entendimiento entre los pertenecientes de las diferentes religiones. No siempre se discuten temas.
También hay encuentros para orar, sobre todo en las vísperas de las fiestas religiosas y nacionales de importancia. Allí se descubren las riquezas sorprendentes de tradiciones de oración ajenas y su profundidad espiritual. La unión de los corazones se realiza mucho mejor en la oración conjunta, en la alabanza y en la adoración de Dios. Entonces en el otro se descubre el hermano, el hijo o la hija de Dios, cualquiera que sea el nombre que uno quiera darle.
Finalmente existen formas de diálogo en la vida que están menos difundidas, como los "Satsangas" (Reuniones prolongadas entre hinduistas y cristianos) o los "live-ins" (Intercambio conjunto de oración y experiencias que se prolonga hasta 2 -3 días).
Con todas estas formas de diálogo el cristiano aprende del otro, de cómo puede amar más a Dios y de cómo puede adorar a Dios con todo su ser. Al mismo tiempo les puede dar a otros la posibilidad de conocer los valores del Evangelio, tal como son vividos. (véase también Lecc. 16, 5).