19. Francisco de Asís y la opción por los pobres

1. La pobreza

1.1. La pobreza al final del siglo XX

- El plano social, político y económico

Hacia el final del segundo milenio, el número de personas que deben vivir en pobreza obligada, se ha multiplicado. Al mismo tiempo los ricos cada vez son más ricos. También crece cada vez más el abismo entre las naciones industrializadas y los países que son calificados como tercermundistas ("Tercer Mundo") .

Las siete naciones industriales (G 7) , están tan concentrados en sus propios intereses y problemas, al igual que los ricos en los países tercermundistas, que no tienen en cuenta un orden económico mundial justo. En todas partes el ingreso está distribuido de manera desequilibrada.


Las injustas condiciones de mercado entre el norte y el sur, siempre llevan a una mayor miseria de los "países tercermundistas". Todavía antes de la revolución industrial alrededor de 1750, las diferencias entre el nivel de vida de los diferentes países, que hoy consideramos desarrollados y aquellos que denominamos subdesarrollados, eran mínimas.

Sólo 100 años después la situación había cambiado drásticamente: el abismo entre los dos grupos de países comenzó a abrirse: alrededor de 1850 los países industriales desarrollados tenían un ingreso per capita de 150 a 170 dólares. Hoy su ingreso per cápita mensual es entre 6.000 y 32.000 US$ (Suiza) mientras que el ingreso per capita de los países más pobres todavía está en 420 US$.

Los países no desarrollados industrialmente, se vuelven cada vez más dependientes de los ricos y se convierten así en países pobres. El desarrollo se da desequilibrada e injustamente, la riqueza del uno se convierte en lastre del pobre. Así como el dinero genera dinero, la pobreza genera pobreza.

Según datos del economista escandinavo R. Nurske en otras palabras es decir, que los pobres son pobres porque son pobres. Sus ingresos son muy bajos para poder ahorrar. Por esto tampoco pueden invertir, es decir: sus máquinas y fábricas se envejecen o se deterioran, por lo tanto no pueden producir productos suficientes (=productividad) para vivir de ellos y mucho menos para asegurar su futuro. Esto a su vez tiene como consecuencia que sólo se puedan pagar salarios bajos. De esta manera se cierra el círculo. Del "Informe acerca del desarrollo humano 1992", un programa de desarrollo del las Naciones Unidas (UNDP):

Los países del norte disponen en comparación con los países en desarrollo de 9 veces más de científicos y personal formado técnicamente y 24 veces más de investigación en el área de la tecnología. Vivimos en un mundo injusto. El derecho de cada persona a una alimentación equilibrada, como está establecido en el artículo 25 de la declaración de los derechos humanos, es mera teoría. La realidad es distinta:

El 60% de la población mundial sufre de desnutrición en diferentes grados. Se calcula que en 1980 murieron 16 millones de niños menores de los 5 años por desnutrición.

"Mientras muchedumbres inmensas están privadas de lo estrictamente necesario, algunos, aun en países menos desarrollados, viven en la opulencia o malgastan sin consideración. El lujo pulula junto a la miseria, y mientras un pequeño número de hombres dispone de altísimo poder de decisión, otros están privados de toda iniciativa y de toda responsabilidad, frecuentemente en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana" (GS 63).

Francisco acaricia un corderillo

Números de población:

Según datos de las Naciones Unidas la población mundial se incrementó en 1992 a 5480 millones. En el año 2000 se cuenta con un número de 6000 millones. En el transcurso de la próxima década se espera un crecimiento anual promedio de 97 millones, el más alto de la historia de la humanidad. Este crecimiento cada vez en aumento de la población y la explotación de los recursos, terminarán en una catástrofe ecológica mundial si no se toman medidas inmediatas. Sólo el equilibrio entre la población, el consumo y el desarrollo, permite acabar con la pobreza que amenaza la vida, sin destruir las bases de la vida.

El número de niños que no saben leer ni escribir (=analfabetos), se ha incrementado anualmente desde 1980 hasta 1988 en 30 millones. De 95 millones de niños del Tercer Mundo que fueron inscritos en la escuela, 25 millones no alcanzaron a llegar hasta cuarto grado, esto es el 26%. Las regiones más afectadas por esto son Latinoamérica, el Caribe y Asia del sur. En el mismo lapso de tiempo el número de pobres que deben vivir con el mínimo para la subsistencia (= pobres absolutos) se aumentó en África de 166 a 273 millones, en Asia de 662 a 737, en Latinoamérica de 130 a 204 millones.

"En todo caso se debe criticar la existencia de mecanismos económicos, financieros y sociales que, aunque guiados por la voluntad humana, funcionan, sin embargo, casi automáticamente, donde se afianza la situación de la riqueza del uno y la pobreza del otro" (Juan Pablo II, SRS 16).

En otras palabras, con el orden económico actual, que los latinoamericanos critican como "capitalismo salvaje", los que pagan son la clase media que está desapareciendo y los de niveles de ingresos más bajos. Convocar a una competencia libre entre grupos de personas y regiones tan desiguales es como si se permitiera una lucha entre lobos y ovejas. De toda competencia resultan ganadores y perdedores. La "libre economía de mercado" fortalece y enriquece necesariamente a aquellos que poseen el dinero. De la misma manera, necesariamente debilita y empobrece a aquellos que sólo cuentan con su capacidad de trabajo.

Esta injusticia se ha convertido en uno de los retos más grandes de la humanidad. Entre más grande es la injusticia en el mundo, mas grande también es el desasosiego político y social. Un mundo en el que la riqueza y el lujo aumentan para unos pocos, mientras que la gran mayoría se hunde en una pobreza y sufrimiento cada vez mayor, es un mundo sin futuro.

Más manifestaciones de la pobreza:

En 1992 los obispos latinoamericanos en Santo Domingo, les hicieron un llamamiento a todos los cristianos en el continente para entender más globalmente el tema de la "pobreza":

"Pensemos sobre todo en todos los que sufren: en los enfermos, los ancianos que viven solos, en los niños abandonados. Veamos también a aquellos que se han convertido en víctimas de la injusticia: los marginados y los pobres absolutos, los habitantes de las áreas marginales de las ciudades, los indígenas y los afroamericanos, los trabajadores rurales y todos que no poseen propiedad, los desempleados y los que no tienen techo, por último las mujeres cuyos derechos no son respetados. También hay otras formas de opresión que nos afectan: la violencia y la pornografía, el tráfico de drogas y el consumo de las mismas, el terrorismo y el secuestro y muchos otros problemas graves" (SD 17).