Apunte 19. Francisco de Asís y la opción por los pobres



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3. Resumen de perspectivas

3.1. El punto de partida social

Según Francisco se da una nueva forma de leer el Evangelio al cambiar el punto de partida social. Las cosas, incluso toda la vida aparecen bajo una nueva luz. El encuentro con los leprosos les da un vuelco a todas las cosas de Francisco: Su visión del mundo desde la atalaya de aquellos "que son grandes y muy excelentes ante Dios" (1 y 2 CtaCus) cambia a favor de aquellos que son despreciados, insignificantes y sencillos entre los hombres. Lo que se evidencia en Francisco, tiene un carácter fundamental: el punto de partida social es decisivo en la interpretación de la realidad:

"Una de las preguntas más importantes que se hacen los historiadores ante un informe testimonial histórico, es el punto de partida social de los testigos. La historia es leída, interpretada y escrita por hombres que poseen educación, dinero y poder. En los escritos medievales aparece con frecuencia el tema de la pobreza. Los redactores de esos textos son clérigos. El clero sin embargo, no formaba una clase social homogénea. Por eso es importante descubrir en esos textos la posición que ocupaba el redactor en la Iglesia y en la sociedad y qué metas intelectuales perseguía." (J. C. Schmitt).

La reflexión franciscana sobre cualquier tema, ya sea de contenido teológico, espiritual, económico, político o también místico, ha de significar pensar y actuar desde el punto de vista del perdedor. En este pensamiento franciscano es obligatoria otra forma de actuar y de escribir la historia. Debemos pensar desde abajo, desde el punto de vista de la criatura sometida, de los pobres y sencillos que son los amados de Jesús.

3.2. La justicia

Francisco relaciona su actitud de pobreza con la justicia. El movimiento franciscano quiere involucrarse con la alternativa de Dios: el mundo, la sociedad, la Iglesia. la economía, todo debe ceñirse al plan original de Dios.

Quien se basa en la justicia divina, crea una red de relaciones por la cual se restablece, tal como lo quiere Dios, el equilibrio armónico en la creación (cf. 2 C 87).

3.3. El punto de vista del pobre

El movimiento franciscano traslada el centro al margen de la sociedad. Su centro no puede radicarse donde se encuentran los centros de poder. Esto es válido en el plano mundial, en un país, en una ciudad o en un barrio.

San Francisco y sus compañeros juzgaban y actuaban desde la experiencia de los marginados y desde el punto de vista del Evangelio, porque ésta era para ellos la nueva sociedad en la que vivían.

Por esta razón la acción franciscana no necesita dinero ni poder para mejorar el mundo.

San Francisco muestra en visión sus llagas

3.4. Un nuevo orden económico

El conflicto arriba mencionado entre lo franciscanos y la Iglesia tiene un gran significado. El término allí discutido "dominium" (=propiedad) implica el derecho absoluto del propietario de disposición sobre su propiedad. Pero precisamente esto se debe cuestionar en el orden económico actual. La teoría y la práctica de la propiedad y del poder deben analizarse nuevamente desde su raíz para construir un nuevo orden económico.

Para poner un ejemplo: No se trata de acabar con la propiedad como tal, sino de definirla de nuevo. Si queremos conservar la vida en el planeta, debemos renunciar al modelo de propiedad tradicional.

3.5. Un nuevo ejercicio del poder

Los temas "propiedad" y "poder" están ligados inseparablemente el uno del otro. Los términos "libertad", "espíritu", "respeto al individuo", "fraternidad" también son de contenido franciscano importante. Pero más importante y más central es la "pobreza".

La nueva definición de la propiedad, cuyos elementos ya no son el poder, sino la responsabilidad y la preocupación deben ser los elementos centrales del mensaje a las democracias modernas.

Sólo podremos hablar de libertad, de participación, de liderazgo conjunto... o sea de una democracia verdadera, cuando aprendamos a vencer el modelo de propiedad vigente.