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Discernimiento y formación
Si tú quieres, tu vida pasará a ser servicio del Señor y de los hermanos y hermanas por los caminos que él indicará en su momento. El nuestro es el camino del Evangelio, de Jesús de Nazaret, porque Francisco de Asís así lo intuyó y vivió, y porque así se nos sigue revelando hoy en día. Quizás también tú te sientes atraído por la fuerza del Evangelio y por una de sus testigos mas fascinantes como es Francisco. Es importante que des el primer paso: los otros ya se sucederán tras él. Lo importante es ponerte en camino y comenzar.
Discernimiento
La Iglesia utiliza la palabra discernimiento para el proceso de tomar decisiones a la luz del Evangelio. Cuando un hombre se cree movido por el Espíritu para buscar entrar en nuestra fraternidad, se le invita a pasar por un período de discernimiento.
Dejarse invadir por Dios.El discernimiento empieza con la oración personal profunda. No se trata de imaginación ni de fantasía. La soledad, la Eucaristía, la Liturgia de la Iglesia son los lugares adecuados para el discernimiento franciscano. Apúntate, haz un retiro y lee. En estas páginas encontrarás las direcciones donde puedes acudir.
Profundiza en tu interior. Necesitas un director espiritual para este tipo de discernimiento. Un fraile será la persona adecuada para compartir los detalles de tu jornada. Escribe una especie de diario lo que te vaya ocurriendo. Te servirá para hablar luego con tu director espiritual.
Déjate invadir por los demás. En el período de discernimiento es importante dejarse involucrar por la misión de la Iglesia. Analiza sus trabajos y ministerios. Mira si ves que es algo que te interesa y te concierne, y reflexiona sobre tu experiencia con otros que, como tú, están en período de discernimiento, y espera pacientemente. Dios no mueve el corazón sin dar la gracia para responder.
Para este discernimiento no dudamos en recomendarte el Curso de vocación franciscana

La mejor respuesta que puedes dar es la tuya. Lo importante es que sepas decir como el profeta Samuel: "Habla, Señor, que tu siervo escucha" y también como María: "Sí, hágase". Pero cuidado: no comiences a vender tus muebles y a dejar el alquiler antes de haber pedido el parecer de gentes experimentadas. Un día podrás hacerlo, pero esa decisión hay que prepararla...
¿Cómo? A través del diálogo con un hermano y también por medio del contacto con fraternidades concretas.
Tras estos primeros contactos, seguramente te habrás hecho una idea más ajustada de lo que significa ser Hermano Menor en nuestros días. Por ello, si sientes que el Señor te sigue impulsando a abrazar este estilo de vida, entonces estarás interesado en conocer como se inicia uno a la vida religiosa franciscana.
Ésta se desarrolla en tres momentos importantes hasta que el compromiso se hace definitivo. Las etapas son:
El postulantado
Tras esa primera toma de contacto y la voluntad de la persona de seguir a Jesucristo según el estilo de Francisco de Asís, se le invita a convivir en una fraternidad de franciscanos. En ella participa de actividades tales como la oración, los momentos de recreación y también tiene una formación específica. De este modo la persona irá profundizando progresivamente en las motivaciones más hondas que le mueven a esta vida, y afianzará y desarrollará sus capacidades humanas, afectivas, relacionales, espirituales.
Por otro lado, esta etapa no significa una ruptura total de todo lo que hasta entonces ha caracterizado la vida del postulante. Esta persona seguirá estudiando o trabajando tal como lo venía haciendo hasta entonces, pero conviviendo en la Fraternidad encargada de esta tarea formativa.
Esta etapa no tiene un tiempo fijo. Suele abarcar un mínimo de un año y un máximo de dos años. Es importante aquí, como en el resto de etapas, el acompañamiento de la persona por parte de un hermano. En ese diálogo se irá evaluando el progreso del postulante para de ese modo discernir la vocación.
Si en ese diálogo y en esa convivencia la persona va encontrando su "sitio", entonces irá dando pasos de preparación para afrontar la nueva etapa: el noviciado.
También se aprovecha este tiempo para comenzar los estudios de teología o la preparación a los mismos según sean los estudios previos.
A día de hoy, la Fraternidad encargada de acoger a los postulantes es la Casa de Formación de Valencia, en la Calle Pintor Salvador Abril, 16. Allí puedes ponerte en contacto con el hermano Fernando Hueso; en el teléfono 96-391 96 51 o en el correo electrónico fhueso[ARROBA]franciscanos[PUNTO]org
El noviciado
Es este un tiempo privilegiado para el encuentro personal con Dios, con los hermanos y consigo mismo. Año de rupturas, en las que el postulante deja las tareas que le venían ocupando hasta entonces y se integra en la Casa de Noviciado en la que compaginará el trabajo con el estudio, la oración y el encuentro interpersonal.
Es un periodo excepcional para que la pregunta "Señor, ¿qué quieres que haga?" cale hasta lo más hondo de la persona, y de este modo, se la pueda responder desde lo que le suscita el mismo Señor. Periodo en el que se intensifica la oración personal y comunitaria, y en el que las relaciones fraternas adquieren también una importancia especial: se inicia un camino en el que se trata de descubrir al hermano como un don de Dios.

Novicios durante el curso 04-05
Si bien el noviciado es un tiempo de interiorización, también es propicio para estar en contacto con los más pobres durante algunos días. De este modo, y como en la época de Francisco de Asís hicieran los hermanos que querían seguir este estilo de vida, comparten su vida con los más desfavorecidos y se ofrece la posibilidad de reconocer en ellos al mismo Hijo de Dios.
Junto a lo anterior, el estudio de lo que Francisco y Clara de Asís nos dejaron como legado espiritual en sus Escritos, así como la profundización teórica de la complejidad de la persona, del misterio de la Iglesia, y de la historia y tradiciones de la Orden de Hermanos Menores.
Todo ello es vivido desde un acompañamiento por parte del Maestro de Novicios de una manera muy estrecha. Así, en la confrontación y en la evaluación de lo que se va viviendo, la persona puede ir comprendiéndose más a sí misma, puede hacer experiencia auténtica de Dios, y tendrá unas condiciones de libertad que le permitan responder a la demanda que Dios le hace.

En la actualidad el Noviciado está en Santo Espíritu del Monte (Gilet, Valencia) y a él se integran todos los postulantes de España que están en condiciones de continuar este itinerario formativo de vida.
Terminado el año de noviciado se emite la Profesión temporal.

