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Fotos curso 08-09

El hermano que orienta su vida, según el consejo de sus superiores y educadores, hacia la vida sacerdotal, debe cursar unos estudios de teología, el Ciclo Institucional de estudios Teológicos. A partir del curso 2008-09 se crea un centro de estudios para todos los franciscanos menores de España y Portugal (Confres)

La vida en Santa Catalina del Monte

Era el domingo 25 de septiembre de 2008 cuando llegamos a la casa de Formación de Confres. Comenzaba una nueva etapa para el franciscanismo en España. Un nuevo proyecto elaborado por las nueve Provincias que componen la Confres, se abría esperanzado para el estudio y reflexión que estamos llevando a cabo con motivo de la unificación de Provincias.

Un proyecto ya se ha consolidado: el Noviciado Interprovincial sito en nuestro convento de Santo Espíritu, ahora nace el Estudiantado- Casa de Formación para Profesos Temporales que, los Ministros Provinciales, tras varias deliberaciones, optaron porque fuera en Santa Catalina del Monte, de la Provincia de Cartagena-Murcia, la casa de referencia para todos los hermanos en formación inicial.

De este modo, los mismos hermanos que tuvimos la suerte de comenzar la senda de la vida franciscana unidos en el Noviciado, esta vez corremos también la misma suerte de poder dar un paso más en la interprovincialidad, con este nuevo proyecto que comenzaba, y del cual nosotros nos sentimos pioneros.

Encuentro de estudiantes franciscanos de España y Portugal

Cuatro somos las Provincias que estamos presentes en esta casa de Formación en la actualidad: Cartagena-Murcia; san Gregorio de Castilla; Bética y san José de Valencia, Aragón y Baleares.

La vida en santa Catalina queremos que sea un ir adentrándose, de manera procesual, en aquello a lo que, con nuestra Profesión, nos comprometimos: “seguir las huellas Cristo pobre y crucificado” al estilo de Francisco. El seguimiento de Jesús, según la forma de vida de los Hermanos Menores, adquiere un carácter muy particular en nuestro quehacer cotidiano. Dado que nos encontramos en el período de la formación inicial, una de nuestras principales actividades es la formación y el estudio, fundamentado siempre desde las premisas de la oración personal y comunitaria, la cual está presente en los diversos momentos de la jornada.

Día de clases

El día empieza con la oración de las Laudes a las 7’15 de la mañana y la Eucaristía. Es uno de los mejores momentos del día; nos encontramos a nivel fraterno y también personal con aquel que da el verdadero sentido a nuestra vida y persona. Nos acompañan todas las mañanas un grupo de laicos motivados por el carisma franciscano.

Creo, como algo imprescindible, resaltar aquí uno de los momentos a los que tenemos los hermanos gran estima: éstos son el jueves y el domingo, en los que tiene lugar la Exposición de Jesús Sacramentado, momentos en los que uno puede sumergirse en el misterio de Cristo de una manera única, personal y en íntima relación con él.

Tras el desayuno y las tareas más inmediatas que cada uno pueda tener, nos ponemos manos a la obra con el estudio de la Teología y Filosofía, con la finalidad de prepararnos un poco las clases de la tarde.

A mediodía dedicamos un rato de esparcimiento y distensión: deporte, música, lectura, etc. A partir de las 13 horas nos reunimos en la capilla de la casa para tomar nuevamente fuerzas. Es el momento de la oración personal en la que cada hermano dedica una hora de contemplación ante el misterio de Dios en la presencia de Jesús-Eucaristía. Tras el rezo de la Hora Intermedia tiene lugar la comida, donde, además de compartir el pan que el Señor nos concede, compartimos también el trabajo de la mañana y la experiencia de vida que, día a día, va forjando nuestra vocación.

Después de un breve descanso la furgoneta nos espera impaciente para llevarnos a la Facultad de Teología de Murcia, donde con los ojillos medio abiertos, tienen lugar las clases de Filosofía y Teología. La Facultad, conocida como (ITM) “Instituto Teológico de Murcia”, es una de las sedes que tiene nuestra Orden en el mundo, dependiente de la Universidad Pontificia Antonianum de Roma. Después de cuatro horas de clases (de 16’30 a 20’30), durante las cuales tenemos la posibilidad de conocer y profundizar en todo aquello que atañe a las Sagradas Escrituras desde una visión franciscana, regresamos a santa Catalina del Monte. Con la cena queda casi concluida la jornada.

Un ratito de encuentro fraterno en la sala de la Orden nos ayuda y estimula para ponernos al corriente de las cosas que suceden en nuestro mundo: televisión, prensa, etc. Con la oración de Completas, a nivel particular, nos retiramos al descanso hasta el día siguiente; bueno, aunque a algunos preferimos dedicar un tiempo más al estudio o echar una mirada al correo electrónico, o cosas de éstas.

Los viernes es un día distinto a los vistos hasta ahora. La mañana de este día la dedicamos a una breve reunión comunitaria para revisar la semana y planificar la siguiente.

Seguidamente tiene lugar la formación franciscana en donde tratamos el temario que a principio de curso hemos elaborado, con temas que giran en torno a los escritos de san Francisco, historia de la Orden y nuestras Constituciones Generales, por ahora.

Al final de la mañana nos queda un espacio en el que preparamos la liturgia de la semana con el ensayo de cantos y propuestas para hacer más viva nuestra celebración litúrgica.

Por la tarde, normalmente, no solemos tener clase en la Facultad. Por ello la dedicamos a asuntos personales. Algunos hermanos comienzan aquí las tareas pastorales fuera de la casa, teniendo en cuenta nuestra dimensión misionera.

Labor evangelizadora

La labor evangelizadora y social que desarrollamos durante el fin de semana se concreta en: atención a transeúntes en el hogar de Jesús Abandonado de los Hermanos de san Juan de Dios; apoyo a los niños acogidos en la casa de las Hermanas Franciscanas de la Purísima; voluntariado en el piso de acogida para personas con drogodependencia (Proyecto Hombre); clases de español para inmigrantes sudafricanos en Cáritas; acompañamiento a mujeres con niños del piso de acogida de las Hermanas Oblatas.

El Hno Genaro con los jóvenes de un grupo franciscano

Las actividades pastorales que desarrollamos en casa son: acogida y acompañamiento de los grupos de convivencia que nos visitan; grupo franciscano de jóvenes; encuentros de formación y oración franciscanas; encuentros de oración ecuménicos; y la preparación de la Eucaristía dominical con la gente que nos acompaña cada domingo.

Los sábados

El sábado, podríamos decir, que casi se ha convertido en una tradición en nuestras casas, pues es el “día de la limpieza por excelencia”. Pues sí, cada hermano nos encargamos de limpiar una parte de la casa. Todo ello lo vivimos como un espacio en donde poder hacer patente nuestra dimensión de menores, pobres y solidarios, pues cada oficio del que somos responsables es en beneficio de los demás hermanos.

La tarde es un poco más relajada: habitación, paseo por el monte y alrededores, o incluso también salimos de paseo a la ciudad, al cine, etc.

La oración de Vísperas adquiere el fin de semana un carácter de solemnidad, como se merece el domingo. Nos esforzamos porque estos momentos sean encuentros celebrativos con el Señor y con los hermanos; por ello que a las 20’30 la capilla vibra entre cantos de alabanza al Altísimo y Sumo Rey.

La noche de los sábados está dedicada a la fraternidad. Tras la cena nos reunimos todos los hermanos en la sala de la Orden para festejar el día del Señor. Lo hacemos compartiendo unos dulces, alguna película, con juegos de mesa, o cualquier otra cosa que se nos ocurra.

Los domingos

El Domingo nos levantamos un poco más tarde. Después de la primera Misa (9’30) rezamos Laudes e, inmediatamente comienza la catequesis de Confirmación del grupo franciscano de jóvenes. Mientras unos se dedican al grupo, otros preparamos la liturgia de este día y la “homilía” para los niños. A las 11’30 celebramos la Eucaristía en la que participa un nutrido grupo de fieles.

Por la tarde, a algunos nos toca salir de casa, muy gustosos, a nuestras tareas pastorales.

Entre otras actividades cabe resaltar también el retiro mensual que solemos realizar en el convento alcantarino de Jumilla. Momento muy propicio para vaciarse de tantos ruidos como a veces llevamos dentro, y dejar que el Espíritu sea el único que habite nuestro corazón.

Encuentro con las hermanas clarisas de Hellín.

Bueno, ésta sería, a grandes rasgos, la vida de la Casa de Formación en Santa Catalina del Monte. Puede resulte una jornada a tope de cosas, pero siempre, cuanto realizamos, es poco comparado con todo cuanto el buen Dios nos regala cada día, a cada momento y en cada situación. Redunda en beneficio nuestro y el de nuestros hermanos, deseando satisfacer los cinco pilares que sostienen nuestra vocación de hermanos menores: espíritu de oración y devoción; comunión de vida fraterna; vida en minoridad, pobreza y solidaridad; anunciar el evangelio al mundo entero y la formación.

Fray José Cuadros García. OFM
Provincia de san José de Valencia, Aragón y Baleares.

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