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II Seminario sobre la Amazonía
En Iquitos, Perú, ciudad enclavada en la Amazonia, hemos celebrado el II Seminario sobre la Amazonía, del 15 al 19 de febrero de 2010. El tema de este Seminario ha sido “La presencia Franciscana en la Amazonia” y el lema era “El Amazonas nos interpela a un proyecto integral de presencia”. Lo ha organizado la UCLAF con apoyo de la Orden.
Han estado presentes tres obispos de los Vicariatos encomendados a la Orden, cuatro ministros provinciales, cinco religiosas, y un buen número de hermanos de las diferentes entidades empeñadas en la Amazonía, y representantes de la Curia general. Se ha continuando con esta inquietud que ha venido madurando en los años recientes y a la cual el Capítulo general de 2009 se refiere explícitamente en uno de sus mandatos (no. 24).
La llegada y presentación ha sido el día 15 y el 16 por la mañana hemos tenido la apertura con la Eucaristía presidida por Don Alberto Campos, OFM. Los trabajos se han desarrollado con mucha intensidad en un clima de compromiso, ilusión y esperanza. Se trataba principalmente de preparar y asumir un proyecto integral de la Orden en la Amazonía.
(de la web de la Orden, www.ofm.org)
Homilía de la misa de apertura del II Seminario franciscano sobre Evangelización y Misión
Estimados hermanos y hermanas en Cristo y Francisco de Asís: Paz y Bien.
Tengo el honor y la alegría de presidir esta Misa de Apertura en este II Seminario Franciscano sobre Evangelización y Misión en la Amazonía como un hermano franciscano que presta un servicio episcopal en el Vicariato anfitrión de San José del Amazonas.
Expreso mi gratitud como misionero franciscano en la Selva por su presencia en este rincón de la Amazonía peruana para reanimarnos juntos en este proyecto integral continuando la benemérita labor de tantos hermanos y hermanas misioneros que nos han dado testimonio de entrega y heroísmo a lo largo de varios siglos y que en los últimos años nos sentíamos olvidados y abandonados por la misma Orden Franciscana.
Iniciamos nuestro Seminario invocando la acción del Espíritu Santo, protagonista de la misión, y que ha acompañado la obra misionera de Jesucristo y de la Iglesia desde sus comienzos hasta la actualidad y que ha movido los corazones de nuestros hermanos Francisco y Clara de Asís desde hace 800 años para anunciar la buena nueva del Reino de Dios hasta los confines de la tierra.
El Evangelio que hoy escuchamos recoge el llamado que el Señor hizo a los 72 discípulos para enviarlos de dos en dos a los lugares donde Él quería ir. Él Señor también ha querido estar en la Amazonía y nos llama para ser sacramento de su presencia entre los pequeños: porque “la cosecha es abundante y los obreros aún son pocos”. Nos pide que vayamos con las actitudes de sencillez y pobreza de recursos, que seamos mensajeros de la paz y del Reino y que recibamos de las personas y familias lo que nos quieran compartir.
Este Evangelio marcó la vocación misionera de Francisco, quien envió a los hermanos de dos en dos hacia los diversos puntos de la tierra conviviendo con sencillez y fraternidad con todas las creaturas. Nuestro continente americano también ha recibido esta presencia franciscana desde el S. XVI. Pero aún hay lugares donde el mensaje del Evangelio y del Reino no ha llegado.
Por eso la Orden al celebrar el octavo centenario de su fundación ha asumido un gesto profético en favor de la Amazonía para promover un proyecto misionero integral que proclame el Evangelio de la vida, privilegie a los pobres y comunidades indígenas, ribereñas y urbanas y proteja la creación. Por eso estamos reunidos en este Seminario.
La evangelización franciscana en la Amazonía comenzó desde fines del S. XVI pero en situaciones muy precarias pues era un campo misionero difícil, misterioso e inaccesible con un abandono por parte del Estado y de la misma Iglesia. El misionero tenía que predicar el Evangelio en esta vasta zona amazónica de una forma integral dedicándose a la formación cristiana, educación, salud, programas de desarrollo y promoción humana tratando de recuperar la identidad y dignidad perdida de los pobladores de esta marginada región. El Papa Pío X en 1912 dirigió una Encíclica: “Lacrimabili Statu Indorum” lamentándose de la miserable condición de los indios en tiempos del caucho y pidiendo a la Iglesia actuar en beneficio de sus pobladores. Con esta iniciativa se fortaleció la presencia de la Iglesia a través de las tres Prefecturas Apostólicas creadas en Perú encomendadas a los dominicos (Madre de Dios), franciscanos (San Ramón) y agustinos (Iquitos) y creándose nuevos Vicariatos encomendados a los jesuitas (Jaén), pasionistas (Yurimaguas), franciscanos (San José del Amazonas y Requena) y a la Sociedad de Misiones Extranjeras de Québec-Canada (Pucalpa).
La Iglesia de Brasil tomó la iniciativa a favor de la misión en la Amazonía y en el Documento de Aparecida se plasma la solidaridad de toda la Iglesia de América para esta vasta zona que está siendo devastada, es nuestra casa común y patrimonio de la humanidad.
La Amazonía es un espacio donde podemos vivir en plenitud los valores de nuestra vocación misionera franciscana porque convivimos en un santuario verde con las demás criaturas de la naturaleza, con comunidades indígenas y ribereñas que nos enseñan desde su cosmovisión a vivir en simplicidad y armonía con toda la creación, a relacionarnos con Dios, con los pobres, enfermos, leprosos y muchas personas excluidas para poner toda nuestra confianza en Dios y en su providencia.

